-Yo era más partidario de hacer algo versátil, pero han optado por especializarse. Es una apuesta arriesgada y, como tal, o sale muy bien o sale fatal.
-¿Teme que la excelencia acústica sacrifique la excelencia arquitectónica?
-No deberían estar reñidas. Se pueden hacer grandes edificios sin poner placas de titanio. Yo optaría por algo bien hecho, sin extravagancias, mediante un concurso abierto.
-¿El soterramiento del tren hará más por Vitoria que ese equipamiento?
-Mucho más. Es imprescindible que se haga bien porque supone una gran oportunidad. Y eso implica generar un consenso cerrado y convocar un concurso de ideas. Pero por lo que se está haciendo ya, la reforma de la manzana de la plaza de toros, el auditorio, antes en La Senda, ahora en Lakua, no me parece que lleva un buen camino.
-Mucho antes llegará el parking de Amárica...
-Manuel Iradier y Florida ya están bastante colapsadas como para construir allí un parking. Va a ser un caos. Me parece otra actuación a corto plazo para que parezca que se hace. No se enmarca en una visión global de la ciudad.
-Y también un tranvía que ha puesto Vitoria patas arriba...
-No comprendo por qué hay gente que dice que va a cogerlo cuando ahora no usa el urbano. No me convence ni el tranvía ni por dónde va a pasar.









