-¿Qué partido guarda como mejor recuerdo?
-El último disputado antes de venir a Bilbao. Jugaba con el Zadar, el equipo de mi ciudad, contra la Zibona de Zagreb y ganamos el campeonato, lo que no lograba el club desde 1986. Además, fui el máximo anotador con 23 puntos.
-¿Cuál ha sido la derrota que más le ha dolido?
-El partido perdido contra Lituania en el Eurobasket del pasado verano. Lo tuvimos ganado y perdimos por culpa nuestra y así no pudimos pasar a semifinales.
-Un compañero con el que haya sentido especial afinidad.
-Drago Pasalic. Nos conocemos desde cadetes y es la única amistad que perdura desde hace tantos años con jugadores de Croacia. Más que con él, me he hinchado a jugar contra él cuando estaba en el Split.
-¿Qué jugador le ha impactado más al medirse con él?
-Dirk Nowitzki. Es un superclase dentro y fuera de la cancha. Resulta imposible pararle, es una máquina. Si tiene el día sólo puedes quedarte mirando si la bola entra o no.
-¿Que rincón de Bilbao o Vizcaya le ha cautivado?
-Sopelana. Me gusta relajarme en sus playas.
-¿Cómo imagina a Marko Banic cuando acabe su carrera como jugador de baloncesto?
-No pienso aún tanto en mi futuro. Quizá, relacionado con el basket, no como entrenador, o con algo que ver con los coches, que son mi pasión.
-¿Cuántos tatuajes lleva?
-Estoy limpio, sólo de momento.
-Decántese por una ciudad para vivir.
-Zadar, la mía. De no ser allí, creo que sólo podría vivir en España. Me encanta Bilbao y no descarto comprar una casa aquí para el futuro.
-¿Es maniático?
-Para nada.







