- La colaboración público privada es importante para la financiación de los proyectos, pero es complicado lograr que un proyecto de un polígono industrial en un pueblo vasco impulse esa forma de actuación. Existe la iniciativa pero es complicado canalizarla desde el punto de vista jurídico. En los pabellones es difícil encontrar fórmulas de colaboración.
- ¿Quiere decir que la burocracia frena esa colaboración?
- No la burocracia, sino el desarrollo jurídico.
- ¿Cómo es eso posible?
- Voy a poner un ejemplo. Si tengo que hacer una inversión para hacer pabellones industriales y venderlos, el inversor privado busca beneficio. Los márgenes que busca y los que manejamos nosotros son totalmente diferentes. Las complicaciones empiezan cuando eso hay que formalizarlo en un documento.
- Es decir, el principal problema es de rentabilidades...
- De rentabilidades y de posicionamiento formal. Cuando hay que hacer una colaboración público-privada hay que ser extremadamente transparente y eso es complicado cuando se trata de hablar de beneficios.
- ¿Esa situación condena definitivamente la participación privada en la actividad de Sprilur?
- No. Creo que lograremos la fórmula que permita repartir los beneficios, que para unos serán económicos y para otros serán en clave social o empresarial.





