
Palomo indica que los primeros parlamentarios riojanos, que se reunían en el edificio lateral del recinto del Gobierno regional y que contaban con sillas y pupitres de madera a modo de escaños, «estábamos alerta de los problemas reales de la sociedad riojana, además de aprobar las primeras leyes sobre la bandera, las señas de identidad o el funcionamiento interno del Parlamento». Una de las labores que le viene a la cabeza cuando recuerda esa etapa de su vida es la comisión parlamentaria que se creó esos años para investigar el funcionamiento y la posible repercusión en La Rioja de la central de Santa María de Garoña. «Tuvo repercusión nacional», explica.






