
La puntualización del 'número uno' del EBB contrasta con las recientes y polémicas reflexiones expresadas por el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, quien se mostró partidario de condicionar la celebración de esta convocatoria a la previa consecución de un escenario sin violencia.
En la entrevista, Urkullu es rotundo respecto a esta cuestión. Según el líder jeltzale, «se confunde la consulta con el referéndum» que marca la estación término de la 'hoja de ruta' del lehendakari, y que el propio guión de Ibarretxe sitúa en el año 2010. En esa convocatoria, la ciudadanía vasca debería ratificar el nuevo marco político acordado por todos los partidos vascos, sin exclusiones, para su incorporación al ordenamiento jurídico. Según el presidente del EBB, «se confunde que el referéndum final tiene que ser en ausencia de violencia, no así la consulta, que no tiene validez jurídica». «Vamos a explicarlo todo mejor», añade, tras asegurar que su propio partido «ha incurrido» en los «juegos de dramatización» relacionados con la estrategia de Ibarretxe que han dado lugar a «fetiches y caricaturas».
En su repaso a la 'hoja de ruta', el presidente del PNV recalca que la consulta prevista para octubre «no es el referéndum. Sólo tiene un efecto político de apelación a la sociedad vasca para que exija a ETA el final de la violencia y para que los partidos busquemos un acuerdo que luego sí sea refrendado por la sociedad».
Tras insistir en que la voluntad de Zapatero para abrir un proceso de diálogo es «una incógnita», vuelve a preguntarse «para qué» apela el presidente del Gobierno al propio concepto del diálogo: «Si el diálogo es decir 'más Estatuto' y luego incumplirlo, surgen muchas dudas».
Adelanto electoral
A lo largo de la entrevista, el presidente del PNV vuelve a poner de manifiesto la oposición de su partido a un adelanto electoral, aunque reconoce que, al presentar la 'hoja de ruta' en el pleno de política general celebrado el pasado 28 de septiembre el propio Ibarretxe se comprometió a disolver el Parlamento vasco si los grupos políticos no autorizaban la consulta. Para zanjar esta contradicción, Urkullu reconoce que «el PNV querría analizar la situación con el lehendakari en cada momento».
El 'número uno' del EBB insiste en que su partido no tiene «miedo» a las próximas elecciones autonómicas «por una posible extrapolación de las generales» -en las que los jeltzales perdieron 120.000 votos y se vieron superados en los tres territorios de Euskadi por el PSE-. Su rechazo a un adelanto electoral lo enmarca en la necesidad de cumplir el programa del tripartito, «con leyes pendientes todavía, y querríamos agotar de la legislatura y separarlo de la iniciativa institucional».
Urkullu contesta con un «no nos lo hemos planteado» a la pregunta si existe la posibilidad de que Ibarretxe no repita como candidato a lehendakari. Asimismo, evita entrar a «enjuiciar» si el pacto tripartito está agotado, tal y como afirmó recientemente el diputado general de Vizcaya. «Después de las elecciones vascas veremos los resultados y las sintonías que se dan entre los programas, sin dejarnos llevar por opinones ni externas ni internas».
El presidente del EBB también se refiere al ingreso en prisión de la alcaldesa de Mondragón, Inocencia Galparsoro: «La criminalización de todos los individuos con responsabilidad política es un salto cualitativo que no ayuda a la convivencia». En todo caso, afirma que este nuevo giro de la situación no frenará las 'mociones éticas' presentadas por su partido de forma conjunta con el PSE en los ayuntamientos gobernados por ANV.







