
El AVE llegó a Barcelona en febrero con un notable retraso. No sólo por las dificultades constructivas de última hora, los socavones en Bellvitge que trastocaron durante semanas la red de cercanías; sino porque el conjunto de la línea, que parte en Madrid y enlaza también con Zaragoza, Lérida y Tarragona, se tardó en construir la friolera de doce años, desde 1996 hasta los primeros meses de 2008. Un tiempo aprovechado por las compañías aéreas para fagocitar las necesidades de desplazamiento entre las capitales española y catalana, la ruta más jugosa de Europa con cerca de 5 millones de viajeros anuales. Cuatro de ellas operan ahora con regularidad. Iberia, con más de 60 vuelos, algunos con frecuencias de 15 minutos en las horas punta, se lleva la mayor parte del pastel, 2,7 millones de pasajeros anuales. Spanair, con 20 viajes por sentido, atesora 1,3 millones de clientes. Air Europa y la aerolínea de bajo coste Vueling completan la oferta, con media docena de salidas desde cada aeropuerto.
Todas ellas admiten más o menos abiertamente que el AVE ha provocado una caída en el número de billetes vendidos, en porcentajes que oscilan entre el 7% y el 20%. No es fácil establecer una estadística fiable, en parte porque por ahora marzo es el único 'mes entero' del que existen datos y este año se ha trastocado la comparación debido a que ha acogido las fiestas de Semana Santa -cuando descienden de manera notable los desplazamientos de negocios, el principal motivo de viaje entre Madrid y Barcelona-, unas fechas que en los ejercicios precedentes se situaron en abril.
Supremacía en dos años
En lo que se refiere a marzo, los datos públicos de Aena indican que la ocupación se redujo en torno al 20% respecto al año anterior. Una comparación más fiable es poner en relación este mes con abril de 2007. En este caso, la disminución ronda el 9,5%. El AVE ha transportado en dos meses 764.085 viajeros, de los que 311.077 cubrieron la ruta Madrid-Barcelona, mientras que el resto hizo uso de las paradas intermedias. En la conexión entre capitales, hubo más de 220.000 nuevos usuarios respecto al año anterior -cuando el viaje era de cuatro horas de duración-. Muchos de ellos han dejado el puente aéreo. Otro porcentaje procede del autobús, del coche o son nuevos clientes generados por el 'tirón' de la recién estrenada infraestructura.
La amenaza del AVE es cierta y ha obligado a los consejos de administración de las compañías aéreas a buscar soluciones para mantener su cuota. No será fácil, porque los estudios de futuro apues- tan por la supremacía del tren en apenas dos años. Un informe de Renfe asegura que en el conjunto de 2008 el AVE logrará captar el 46% de todos los desplazamientos entre ambas capitales que se llevan a cabo en tren o avión. Para 2010, aventura la compañía, el ferrocarril habrá ganado la partida y la cuota de mercado se elevará al 54%.
Otro informe, ésta vez elaborado por el Ayuntamiento de Madrid, fija igualmente en 2010 el momento en que el tren tendrá ya más usuarios que el puente aéreo, al rondar los 3,3 millones de pasajeros anuales frente a los 3,1 estimados para el avión -un 51,1% de 'share' a favor del tren-. Para 2011, el transporte ferroviario incrementaría su ventaja hasta el 58% de cuota de mercado, con cuatro millones de viajeros frente a los 2,9 millones de la conexión aérea. Un serio varapalo para el enlace por el aire, que bajaría por primera vez en muchos años de los 3 millones de usuarios anuales.
El 'Barómetro de Economía de la Ciudad de Madrid' no alberga duda alguna sobre lo que ocurrirá en este futuro cercano: «Se prevé un masivo trasvase de usuarios a favor del tren», explican sus autores. «La experiencia en nuestro país y en el conjunto de Europa demuestra que la creación de una línea de alta velocidad marca el liderazgo del tren en detrimento del transporte por carretera en las distancias medias, y del avión hasta el umbral de las tres horas y los 750 kilómetros», precisamente en el que se sitúa Barcelona respecto a la capital de España. Lo ocurrido en Sevilla es el mejor ejemplo. En la capital andaluza, cuyo AVE acaba de cumplir 16 años, el tren ha conseguido hacerse con ocho de cada diez desplazamientos.
Seis frente a uno
Las compañías aéreas han comenzado a jugar sus cartas. De entrada, defienden su producto. «La realidad es que para estar a las 9 de la mañana en Madrid nosotros ofertamos seis vuelos distintos. En tren, hay uno», ha enfatizado Luis Carmelo Pérez, delegado de Iberia en Cataluña. La compañía recuerda, asimismo, que «Iberia es la única que permite aprovechar al máximo la jornada de trabajo en ambas ciudades». La principal operadora aérea ha apostado por mantener su número de conexiones entre Madrid y Barcelona a pesar de la aparición de la competencia, pero ha sustituido una parte de sus aviones por otros más pequeños.
En la mitad de sus vuelos, ha cambiado los 'Airbus 320' de 180 plazas por otros del mismo fabricante, los 319, con 141 asientos. El 'fichaje' del cocinero Sergi Arola para diseñar el menú de a bordo y nuevas fórmulas para «agilizar aún más» la facturación y el embarque son otras de las medidas adoptadas, entre las que también ha sorprendido que se haya alcanzado un índice de puntualidad del 94%, poco usual en las conexiones aéreas. Diversas fuentes de Iberia han admitido que «la novedad» del AVE puede llevar aparejado un descenso de «entre un 30% y un 35%» en su cuota de mercado, pero que pasado este tirón inicial se estabilizará en torno al 20%. La batalla está librada. El que decide ahora es el usuario.







