
Hay otros elementos olvidados que pesan mucho en un balance completo y de fondo de la odisea del 'Playa de Bakio'. Por ejemplo, en los días del secuestro del atunero vasco los combates en Somalia dejaban un centenar de muertos en su capital, Mogadiscio. Según la ONU, unas 7.000 personas tuvieron que huir de la ciudad, que se unen a las 700.000 que ya lo han hecho en el último año, y al millón de desplazados internos, y a las mil personas pasan cada día la frontera con Kenia como refugiados. El incidente más brutal, casi inexistente para los medios occidentales, fue el hallazgo de 21 personas decapitadas en una mezquita de Mogadiscio. Todo esto fue el sábado, el día antes de la captura del 'Playa de Bakio'.
Esta situación infernal tiene algo que ver con el hecho de que salgan piratas desesperados más allá de las 200 millas del límite de sus aguas territoriales. Los rehenes del pesquero han descrito a sus captores como individuos «famélicos». La esperanza de vida de un somalí es de 47 años. Somalia comenzó una guerra en 1991 que motivó la intervención de EE UU, con aquel famoso desembarco retransmitido en directo por la CNN desde la playa. Pero luego se interrumpió la conexión.
'Black Hawk Down'
Parecía que tras la caída del Muro empezaba una era feliz de seguridad -la operación se llamaba 'Devolver la esperanza', pero luego todo se torció. La película 'Black Hawk Down', de Ridley Scott, narra el episodio real del derribo de un helicóptero norteamericano en Mogadiscio y la muerte de 18 soldados. Fue el primer esbozo de lo que iba a venir luego en Irak. A los dos años, EE UU dejó el país y la ONU, al año siguiente. Meses más tarde, ya nadie movió un dedo por detener el genocidio de Ruanda de un millón de personas.
Desde entonces Somalia se ha sumido en un caos total. Ahora, Estados Unidos combate allí a Al Qaeda, aunque es una guerra sin publicidad. Este jueves, en una operación aérea, eliminó al que consideraba 'número uno' de la organización en Somalia. Apenas se mencionó en los diarios. EE UU controla la zona, con una base en Yibouti de 1.800 hombres, y puede actuar de forma muy precisa: hace dos meses lanzó misiles desde un submarino contra la casa donde estaba otro dirigente islamista. Por eso ha colaborado decisivamente en la resolución del secuestro del 'Playa de Bakio' con información sobre los movimientos de los piratas y el abastecimiento de la fragata 'Méndez Núñez'.
El otro aliado ha sido Francia, cuya base en Yibouti es la mayor de este país en el extranjero. La ex-Somalia francesa, comprada a un sultán local y nacida para contrarrestar el poder británico en la zona en el XIX, sigue siendo un lugar clave. Francia mantiene allí 2.500 hombres. Por esa razón pudo montar con sus fuerzas especiales la captura de los piratas del 'Ponant', el yate de lujo secuestrado dos semanas antes del 'Playa de Bakio'. De todos modos en la piratería a veces están implicadas las propias autoridades somalíes. Una de las tareas del embajador español en Kenia, enviado a Mogadiscio, fue aclarar si el Gobierno local tenía algo que ver con el secuestro. En una ciudad en guerra, tuvo que dormir en una tienda de campaña de las fuerzas de la ONU.
El 'Playa de Bakio' fue atacado con los mismos lanzagranadas que derribaron al helicóptero 'Black Hawk' en 1993. La tripulación también ha contado que los piratas iban armados con 'kalashnikov'. Es curioso, porque en Somalia hay un embargo de armas desde 1992. Sin embargo, en el famoso mercadillo de Bakaraaha de Mogadiscio uno puede comprarse un misil. ¿Cómo han llegado esas armas al 'Playa de Bakio'? El 'kalashnikov', el fusil de asalto hegemónico en África, apenas se fabrica en el continente y procede, en un 95%, de otros países.
Exactamente, se fabrica en 13, según un informe de la ONG Oxfam: Albania, Alemania, Bulgaria, China, Corea del Norte, Hungría, India, Irak, Polonia, Rumanía, Rusia, Serbia y Venezuela. La munición también se fabrica casi completamente fuera de África. Por cierto, que España era el mayor exportador de munición del África subsahariana en 2002-2004. Los países del G-8, cuatro de ellos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, son los más importantes distribuidores de armas. Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido y Rusia dominan el 82% del mercado. Aunque son cosas que se sobreentienden.
Resuelto el secuestro, los 22 barcos de la flota vasca del Índico, más diez con bandera de Seychelles pero de propiedad española, siguen faenando ahora mismo en idéntica situación. España se ha movido en la UE y en la ONU para lograr una acción internacional contra la piratería. Se habla de patrullar los mares y libertad para perseguir a los criminales en sus propias aguas.
Es interesante contrastar esta receta de superficie con el tratamiento a la raíz que plantea el Programa de Asistencia a Navíos del Este de África, dirigido por Andrew Mwangura, experto de referencia en piratería en el Índico. Propone secar la piratería en sus fuentes de financiación, a saber: fin de la pesca ilegal, fin de la importación desde Kenia de 'khat', droga que se masca como el tabaco, muy popular en esta zona de África, y fin de la exportación de carbón vegetal a los países del Golfo Pérsico. Tampoco de esto se habla nada.
Ilegal y no regulada
Sobre el punto uno, Naciones Unidas denomina la pesca en aguas somalíes con las siglas 'IUU': ilegal, no registrada y no regulada. Es un buen resumen. Siendo unas de las aguas más ricas del mundo en uno de los países menos gobernados, las potencias pesqueras pueden arramplar con todo. Basta negociar con los señores de la guerra locales. Según la ONU, que ha denunciado cómo esta práctica está destruyendo los recursos de la zona, los armadores pagan un millón de dólares. El 'Playa de Bakio' y la flota española faenan fuera de aguas somalíes, pues está prohibido desde 2006, pero hay quien lo hace.
La droga y el carbón vegetal son otras dos importantes fuentes de ingresos. El 'khat', potente hierba estimulante, crea adicción entre la gente pobre y es un negocio para las mafias locales. Pero lo del carbón vegetal es peor. Sucede como con la pesca. Sin autoridad visible, Somalia se desertifica porque están arrasando con los matorrales para hacer carbón, que se importa en masa a los Emiratos Árabes, Qatar y Arabia Saudí. Estos países saben que hacer carbón vegetal es muy malo. Ellos lo prohibieron a finales de los ochenta para proteger su frágil medio ambiente. Es mejor que otro país destruya el suyo. El carbón es el 'oro negro' de Somalia, que abastece a quien produce el 'oro negro' de Occidente, el petróleo. Habrá que ver si se toman medidas contra estos países en la enérgica lucha contra la piratería que acaba de comenzar.
Por la tele no se ve nada del carbón ni la destrucción natural de Somalia; como mucho a Nadal jugando el abierto de tenis de Dubai, o a Lorenzo con su moto en Qatar. Luego un día, de repente, interrumpen los deportes para anunciar que han secuestrado un atunero de Bermeo en Somalia. Toda una sorpresa.







