
Elegante y siempre trajeado, el guitarrista y cantante ludópata, temeroso de Dios y con una prole de 15 hijos engendrada por 15 mujeres distintas, pretendió hacer universalmente popular al blues y lo logró sobre todo gracias a la labor organizativa de su 'manager' durante casi 40 años Sid Seidenberg, fallecido en 2006.
El recomendable DVD del nuevo lanzamiento, escuetamente titulado 'Live', muestra a un Rey charlatán en las presentaciones y ya sentado desde el primer tema (sufre obesidad, diabetes...), pero sin tacha al tañir su guitarra Lucille y sobrado al cantar baladas ('I Need You So'), boogie veloz ('Bad Case Of Blues'), melodramas ('All Over Again') y hits ('The Thrill Is Gone') que dan la sensación de testamento de un hombre y de un género que él ha personificado.
Hay protagonismo para todos, desde su batería desde 1977, Calep Emphrey, hasta el saxofonista Melvin Jackson (quien ha presentado a B.B. King en más de 80 países), pasando por los gestos faciales del gran líder: «Cierro mis ojos y abro mi boca, levanto las cejas, ladeo la cabeza y Dios sabe qué más. Estoy en éxtasis, no forma parte del show», recoge su libro.







