Pero aunque el verbo despelotar nada tenga que ver con andar en cueros, si tomamos dicho verbo en su forma reflexiva, su significado gira 180 grados y nos dice lo siguiente. «Despelotarse.- Coloquialmente quitarse la ropa». En pocas palabras, quedarse en cueros vivos.
He sacado a relucir este verbo porque cada día veo que se extiende más y más la manía del despelote, que alcanza en algunos casos niveles difíciles de calificar. A los interesados puede que el despelote les parezca estupendo, divertido y hasta recomendable, pero a un servidor, dicho sea con todos los respetos, se le antoja una gansada. Todo es cuestión de criterios. Yo tengo derecho a exponer el mío y allá cada cual con su cada cuala.
Porque la cosa no se reduce a ofrecer anuncios con una señorita en cueros y exhibiendo su trasero en primer plano. O un grupo de deportistas femeninos (o masculinos) dejándose fotografiar en cueros, porque eso de posar en traje de Adán y Eva se esta poniendo de moda. La cosa se va extendiendo poco a poco y acabo de leer la noticia de una agencia alemana de viajes (cuyo nombre omito, pero que figura en el texto) que organiza vuelos nudistas. Toma canela, Manuela.
Por lo que dice la escueta noticia, en esos vuelos todo el mundo viaja completamente desnudo, desde el comandante hasta el último de los pasajeros, que también tienen que ir en pelotas. Me estoy imaginando el espectáculo, cuando el avión llegue a su destino y bajen en fila india todos los pasajeros exhibiendo alegremente sus más íntimos atributos masculinos y femeninos.
Cada vez me acuerdo más de la frase lapidaria de aquel gran torero cordobés: «Hay gente p'a tó».





