
El sol bañaba las gradas de San Mamés. Bonita tarde para homenajear a un león. En los aledaños del estadio, en pequeños puestos que no daban a basto para atender las manos vacías, se repartían cartulinas con la imagen de Carlos Gurpegui. Balizas de la fe. Justo a las cinco menos siete, un ramillete de 40 peñistas saltó al césped de 'La Catedral' para formar el pasillo de honor. El túnel de la bienvenida. Con camisetas del jugador navarro, bufandas, cámaras de fotos y móviles aguardaban al protagonista de la tarde. El retorno de un guerrero.
Una voz anunciaba por megafonía la proximidad del '18'. Cuando Carlos Gurpegui apareció sobre el 'verde', San Mamés se puso de pie y rompió en aplausos. Segundos antes, sonó atronador 'We Will Rock You', uno de los himnos de 'Queen', y la estampa era perfecta. Él, el ovacionado, el esperado, se plantó en el círculo central para agradecer las muestras de cariño. Levantó las manos y puso a trabajar las palmas. En ese preciso instante, la comunión entre la grada y el jugador fue tan sincera que se antoja irrepetible. Entonces el navarro bajó la cabeza y miró al suelo. Escondió la mirada para evitar que le delatasen los ojos. Saludó a los peñistas, se abrazó con alguno de ellos y enfiló el túnel de vestuarios. Había un partido que jugar.
Lástima que los dos goles de Güiza aguaron una tarde digna de postal. La derrota rebajó los grados de la felicidad, que se fue por el desagüe de la impotencia, aunque no logró cortar el cordón umbilical entre la grada y Gurpegui. Nada podía estropear el momento, su vuelta, ni siquiera los tres puntos perdidos. Al igual que contra el Real Madrid, se colocó en el centro de la zaga junto a Amorebieta. Cuando tocó su primer balón, San Mamés se puso de nuevo de pie para ovacionarle. Atronador.
Después de la presentación de los jugadores, el Mallorca desfiló al lado de los rojiblancos para el saludo protocolario. Un apretón de manos y a correr. Pues bien, tan sólo Dani Güiza, el nuevo máximo goleador de la Liga, tras destronar a Luis Fabiano, tuvo un detalle cariñoso con el de Andosilla. Cuando se le acercó le dio la mano y una palmada en la espalda para desearle suerte y darle ánimos. Ninguno de sus compañeros apostó por al semejante gesto hacia un jugador que ha estado dos años fuera de los terrenos de juego.
Gol y gesto de Llorente
Hubo varias pancartas ayer en San Mamés. Una de ellas, ubicada en la zona del fondo sur, decía: «Andosilla está contigo». Los peñistas del pueblo natal de Gurpegui se acercaron a Bilbao para arropar a su vecino más querido. 200 kilómetros para verle sonreír de nuevo. Muchos de los parroquianos de 'La Catedral' todavía no se habían sentado cuando llegó el tempranero gol de Güiza. Jarro de agua fría en el minuto 3, que empapó de incertidumbre a los parroquianos. Pero en vez de desesperarse, el templo rojiblanco encajó el golpe y entonó un atronador «Athletic, Athletic».
Gurpegui estuvo tranquilo, sereno, aunque exhibió una comprensible falta de ritmo. Conforme pasaba el tiempo, se atrevió con algún que otro pase largo desde la trinchera. Asimismo, subió a rematar los saques de esquina y hablaba continuamente con Fernando Amorebieta para ajustar la línea defensiva. El Athletic devolvió el golpe al Mallorca. Llorente cabeceó a la red un córner sacado por Susaeta e igualó la contienda. Y entonces llegó el segundo detalle de la tarde. El riojano corrió hacia las gradas señalando con un dedo a Gurpegui. Le dedicó el gol y quería que el público aplaudiera de nuevo al navarro, y no a él. Un entrañable gesto del máximo artillero rojiblanco en lo que va de temporada.
Con las tablas en el marcador, el partido se coció a fuego lento. Mediada la primera parte, el de Andosilla cometió una falta peligrosa al borde del área. San Mamés protestó con convicción. «¿Ni le ha tocado!». Con el empate a uno se llegó al descanso. En la segunda parte, en la que al Athletic le faltaron ideas para desarmar al Mallorca, llegó el definitivo 1-2. Entonces el navarro recuperó su sitio en la medular y Murillo se colocó de central. Pero no hubo para más. Lástima que Güiza se colase en la fiesta de Gurpegui.







