
-¿Qué partido guarda como mejor recuerdo?
-La semifinal de los Juegos Olímpicos contra Australia. Ganamos al anfitrión y nos permitió soñar con la medalla de oro, con ser campeones, allí en Sydney. Fue algo muy fuerte.
-¿Cuál ha sido la derrota que más le ha dolido?
-El tercer partido de la final de la ACB contra el TAU, cuando jugaba en Unicaja. Nos metieron un 3-0 en la primera final de liga a la que llegaba que no gané.
-Un compañero con el que haya sentido especial afinidad.
-Muy complicado elegir uno porque me he llevado bien con muchos en todos los equipos. No sé, quizá Stéphane Dumas porque estuvo conmigo desde el principio.
-¿Qué jugador le ha impactado más al medirse con él?
-Charles Barkley. Jugué contra él en un Campus Nike y me pude dar cuenta de su descomunal fuerza física. Medía 1'94 y no le podías mover.
-¿Qué rincón de Bilbao o Vizcaya le ha cautivado?
-Santutxu, claro.
-¿Cómo imagina a Fred Weis cuando acabe su carrera como jugador de baloncesto?
-Trabajando para el Bibao Basket, en sus oficinas, quizá haciendo 'scoutings'. O en un banco. Me gustan mucho los números.
-¿Cuántos tatuajes lleva?
-Ninguno.
-Decántese por una ciudad para vivir.
-Bilbao. Me quedaré a vivir aquí.
-¿Es maniático?
-Mucho, pero sólo en el trabajo. Antes me quedaba con la cinta del pelo cada vez que ganaba o mantenía los calcetines y 'gallumbos', lavados claro, si seguía ganando o no cambiaba las zapatillas. Cosas así.







