
La concejala entiende que todo es mejorable y que para la próxima edición habrá que intentar ofrecer todavía más actividades para quienes apuestan por acudir al Mercado Medieval.
Este año han sido quince los talleres, se ha podido disfrutar con la cetrería, la cerámica o el cuero; y los niños han tenido la posibilidad de convertirse en 'caballeros' participando en un torneo.
«Todo eso está bien pero vamos a ver si encontramos algo más para diversificar la oferta». Eso sí, las cosas que funcionan «no hay que modificarlas». Se intentarán pues conjugar todos los gustos.
Bien es verdad que Jiménez también es consciente de que el Mercado Medieval tampoco podrá ampliarse ilimitadamente. «El Casco Viejo tiene el espacio que tiene y es el mejor escenario de los posibles para regresar a la Edad Media». Podrían ofertarse actividades en la parte nueva, pero en ningún caso llevar allí el ambiente. «No parece muy apropiado presenciar los modos de vida de esas culturas tan antiguas al lado de un rascacielos».
En definitiva, si hay variaciones, no serán, en ningún caso, radicales».





