
-¿Hay mucha madera de cineastas en nuestra ciudad?
-Bueno, el año pasado tuvimos 45 estudiantes. Hay un gran interés en la cinematografía.
-¿Es necesario pasar por la facultad para aprender el oficio de cineasta?
-Depende, pero asistir a una universidad tiene muchas ventajas.
-¿Por ejemplo?
-Practicarlo y aprenderlo en un ambiente sano y a salvo. ¿Sabe lo que quiero decir?
-No.
-Un ambiente protegido del mundo comercial. En una facultad se puede aprender sin miedo y sin presión económica. ¿Entiende ahora?
-Más o menos.
-Cuando hay mucho dinero en riesgo... En la universidad los estudiantes pueden pensar solamente en sus proyectos artísticos. No tienen a su alrededor productores mirándoles sobre los hombros.
-¿Qué enseñarán a los alumnos bilbaínos de la NYFA?
-Las herramientas básicas.
-Alejandro Amenábar suspendía la asignatura de cine y ha acabado convertido en uno de los mejores directores españoles.
-Ya. Bueno... ¿Y qué?
-Que más allá de las clases, lo importante parece el talento.
-El estilo americano enfatiza en lo práctico y Europa prioriza la teoría. Las dos cosas son muy importantes. Cuando yo estudié en la Universidad de UCLA (California) aprendimos todo. Y, en especial, que es muy difícil llegar a ser director. La gente con éxito es la que se esfuerza mucho y posee un gran talento, pero, sobre todo, la que posee mucha suerte.
-¿Juega con los alumnos a hacer cine?
-El curso incluye clases de dirección, escritura de guiones, manejo de las cámaras, producción... Realizan tres cortometrajes.
«Una lotería»
-La inmensa mayoría sabe que jamás llegará a filmar.
-Es así. Y me da mucha pena. Muchos de mis colegas de UCLA, gente con un talento enorme, no ruedan. ¿Deberían tener al menos una oportunidad! ¿Este negocio es un arte, pero también una lotería!
-¿El camino de la dirección e interpretación sólo está al alcance de unos pocos elegidos?
-Desgraciadamente. Se avanza poco a poco. Es muy común tardar 15, 20 años... en hacerse cineasta.
-¿Cómo le fue con 'Kiss me again', que escribió y dirigió?
-También dirijo documentales. Fue una experiencia interesante. Escribí el guión en 1994 y la rodé en 2004.
-Eso sí que es un largometraje.
-Ja, ja. Mucha gente quiere ser productor, pero son pocos realmente los poderosos. En 2003 encontré a un viejo amigo del colegio. Quería ser por aquella época productor. Le di el guión y me dijo: 'Vamos a hacerla'. Y ya está.
-En España fue directamente a las estanterías de DVD.
-A los españoles no os gusta mucho el formato DVD. En Brasil sí.
-¿Qué tal encajó las críticas?
-Humm.... Es una película no muy comercial. A muchos críticos no les gustó, pero a algunos sí.
-¿Qué fue lo peor que dijeron?
-¿Joder! Puede verlo en Internet. Dijeron muchas cosas muy negativas. ¿Y algunas positivas! Los críticos son críticos, no cineastas. ¿Sólo se preocupan de tonterías!
-¿Funcionó al menos en taquilla?
-Se estrenó en Nueva York y aguantó sólo una semana. El DVD se ha distribuido en diez países y, poco a poco, el dinero va llegando.
-¿Hollywood es una ruleta rusa? ¿Estás muerto como falles con la primera bala?
-(Risas) Más o menos. Hollywood sólo valora el balance económico. El éxito se mide por las entradas que vendes y no por tu calidad. Es una industria que no soporta mucho a la gente con ... Sólo atiende al dinero. En Hollywood hay muchos directores famosos con no demasiado talento y, sin embargo, siguen trabajando. ¿Por qué?
-¿Qué realizadores?
-No, no. No daré nombres. Ja, ja.
-Estudió Políticas, Psicología y Filosofía. ¿Aprovecha sus conocimientos para el cine?
-¿Claro! La técnica es lo menos importante. Todos pueden aprender el método, pero hay que tener conocimientos muy profundos.
-¿Le vale para hacer un cine crítico?
-No sé cómo definir mi estilo. A mitad de camino entre el europeo y el americano, ese es mi objetivo.
-¿El cine estadounidense triunfa porque no cuenta historias localistas?
-No sé por qué triunfa. Bueno, sí lo sé. No es una cuestión de calidad. Aunque, gracias a Dios, hay excepciones. Es una cuestión de negocios. Los estudios tienen un poder enorme. Controlan la distribución. Es clave. El dinero es el poder. El dinero es la libertad.
-¿Sin dinero no hay cine que valga?
-No hay oportunidades. Este negocio no te da ni una. El dinero es el poder. Hacer una película cuesta muchísimo. ¿Un montón!






