
Maeso de la Torre todavía disfruta con su trabajo -ha publicado siete novelas desde 2000- lo que le ayuda a encontrar tramas en las más variadas reflexiones. «De joven siempre me preguntaba por qué no había españoles en las películas tipo Ivanhoe; luego comprendí que teníamos nuestra propia cruzada para echar a la morería del país, pero hace poco me topé con una carta de don Rodrigo Álvarez de Sarria a un abad de Navarra en la que le hablaba de que habían llegado a Jerusalén y despertó mi antigua curiosidad», relata mientras revive el gozo de hallar pequeñas piezas de la historia. «Resultó que había existido una orden de navarros, vascos y castellanos llamada de Monte Gaudio que luchó junto a templarios y hospitalarios en aquella tremenda confrontación entre el islam y la cristiandad. Incluso Saladino reparó en ellos por su bravura. Al conocerlo pensé: 'Señores, aquí hay una novela'».
Aquella fue una época terrible, una carnicería, que el autor jiennense no oculta, pero de la que rescata los valores morales que hoy se han perdido. «La Edad Media fueron los cuatro jinetes del Apocalipsis trotando por el mundo, se mataba en nombre de Dios pero aquellos hombres tenían una ventaja sobre nosotros, confiaban en la salvación eterna. Lo dejaban todo para ir a una muerte segura en el desierto. Hoy no es posible encontrar esa generosidad extrema. Claro está que se debía a una ceguera religiosa y que eran víctimas de una manipulación inventada por el Vaticano, pero prefiero aquello a lo que sucede ahora, que la gente sigue intentando manejar a los demás con todo tipo de argucias. Al menos en aquel tiempo se tenía un ideal puro, sus motivaciones no eran bastardas».
Creyente, Maeso aboga por un modelo de tolerancia que permita un acercamiento entre civilizaciones. «Pero el islam sigue anclado en el medioevo, el engaño que sufre Brian para embarcarse en la Cruzada permanece en los actuales mártires musulmanes, por lo que una alianza es imposible. Aunque no quiero criticar a ningún político», puntualiza.







