Eso sí, que nadie hable del renacimiento o del resurgimiento musical de Tina Turner, ya que ni la Acid Queen ha estado ausente del showbizz durante todo este tiempo, como lo prueba su presencia en el último disco de Herbie Hancock, ni tampoco ha dejado de cobrar sus suculentos royalties por canciones como 'River deep mountain high' y 'Proud Mary' o por las ventas de su álbum 'Private dancer'.
Se trata sólamente, claro, de volver a la carretera, porque los conciertos son mas rentables que las ventas discográficas de las nuevas divas como Beyoncé o, incluso, porque la industria musical necesita el refuerzo de los viejos mitos para respaldar con la rentabilidad de la fuerza escénica un negocio ahora confinado a las descargas digitales. Una gran paradoja, en todo caso, porque no deja de sorprender que la posmodernidad musical necesite para su refresco de la vitalidad de una diva con 68 años.










