
Asumen aficionados, técnicos y jugadores que el 'virus de la galaxia' ha contagiado a los fantásticos y que el Barça está en derribo. La situación del máximo rival es tan crítica que hasta Gaby Milito parece haber dado la razón a los doctores del Madrid que hace casi cinco años desaconsejaron su fichaje. Resulta que el central argentino tiene que pasar por el quirófano para sanar su desgastada rodilla derecha. Estará al menos seis meses de baja.
Existe en la 'casa blanca' plena satisfacción al comprobar que sus deberes están hechos, aunque en la 'Champions' y en la Copa del Rey la evaluación fue muy deficiente, y que Deco y Eto'o vieron la quinta amarilla ante el Valencia y se borraron del clásico que albergará mañana el Bernabéu. Dos bajas sintomáticas del cambio, del triunfo del vestuario, del grupo y el equipo sobre las individualidades.
Máximo rendimiento
«Que el Barça nos haga pasillo es algo anecdótico. Lo fundamental es que este triunfo significa el inicio de una época triunfal», destacó el canterano Guti en las tripas del Reyno de Navarra. El centrocampista ejercía de portavoz y asumía que algo ha cambiado cuando tanto él como Casillas, Sergio Ramos y Raúl lideran el nuevo Real Madrid. Menos nombre que los Zidane o Beckham, pero más rendimiento.
A falta de excelencia, el presidente, Ramón Calderón, no dudó en aferrarse el triunfo de Pamplona para destacar los atributos blancos. «Ha sido un triunfo heroico, épico, conseguido en un campo difícil, con un jugador menos y después de remontar cuando nadie lo esperaba», afirmaba tras ser bañado en cava. Y el gol del alirón lo marcaba Higuaín, un símbolo del suplente abnegado que asume su condición sin dañar el ambiente y aguarda su oportunidad para mostrarse en el escaparate.
«Tenemos jugadores muy jóvenes, con talento, calidad y compromiso. Hay base para optar a todo con algún retoque», pregona Calderón, exultante, al comprobar que, lejos de ser traumático, el adiós de los Zidane, Beckham, Roberto Carlos y Ronaldo ha dado réditos. Hay hambre de éxito y el caldo de cultivo ya no está 'envenenado' de gloria. Y, mientras el Madrid tiene el bloque y la continuidad del técnico garantizadas, el Barça es un mar de dudas.







