Esta caída de la confianza indica que la desaceleración en el consumo de los hogares podría ser más rápida e intensa de lo esperado. Lo avalan las respuestas de los consultados, que cada vez consideran menores sus posibilidades de ahorrar y consumir bienes duraderos en los doce meses inmediatos. Una mayoría opina que los tipos de interés subirán y también cree que la inflación continuará en ascenso. El pesimismo se extiende por todas las capas. Si acaso, la visión más negativa corresponde a las personas de 45 años en adelante, los perceptores de rentas más altas y los habitantes de núcleos pequeños.
La mayor carga financiera por el alza del euríbor, el encarecimiento de la cesta de la compra y el sobrecoste por las gasolinas han deteriorado el 'clima' de las familias, explicó el presidente del ICO, quien llamó la atención sobre el pesimismo. «Cuando existe un sentimiento generalizado, todo el mundo adopta las decisiones en función de ese clima, y los malos augurios se acaban cumpliendo», dijo.






