«No temo el veredicto del pueblo escocés», declaró ayer el líder laborista regional a la cadena BBC Escocia. «Adelante con ello», añadió. A su juicio, el SNP ha jugado con el electorado al decir: «Queremos esto (la independencia). Es el motivo por el que nos metimos en política, pero, por cierto, tenemos miedo a presentar la cuestión».
El primer ministro escocés, Alex Salmond, que formó Gobierno tras el triunfo de los independentistas en las elecciones del año pasado, adelantó el pasado fin de semana su intención de aprobar en 2010 las leyes necesarias para poder celebrar un referéndum sobre la independencia después de mantener un diálogo nacional durante dos años. Según los datos del SNP, un 41% de los escoceses está a favor de la secesión, aunque este porcentaje no coincide con otras encuestas ni con las consideraciones de varios analistas políticos.







