Mientras, el responsable médico del centro hospitalario donde se recupera la mujer y sus hijos, Berthold Kepplinger, reveló que las víctimas habían recibido medicamentos y vitamina D durante el cautiverio y disponían de una lámpara de luz ultravioleta. «El estado de salud de la familia mejora de forma paulatina y los ex secuestrados ya no reaccionan de forma tan sensible a la luz del día», añadió Kepplinger, quien declaró que Félix, de 5 años, era el que más progresos hace.
El médico alabó, de forma especial, la actitud que tuvo Elisabeth con sus hijos durante los años de encierro. «Se preocupó de que tuvieran un ritmo de vida regular. Fue un trabajo asombroso», apuntó.







