A juicio de Mayor Oreja, el PP atraviesa por el momento «más crítico y difícil desde su refundación», por lo que reclamó «un especial sentido de la responsabilidad» y que «los que han sido algo» en el partido -en referencia a dirigentes como José María Aznar, Rodrigo Rato o Francisco Álvarez Cascos- y «los que hoy lo son» trabajen conjuntamente en la búsqueda de soluciones. «No se puede permitir el despilfarro político de generaciones enteras», agregó.
El ex ministro de Interior pidió que «no se desenfoque» el debate, que «no es mirarnos a nuestro propio ombligo». El congreso de junio debe servir, dijo, para decidir qué puede hace el PP ante «lo que está sucediendo en España»; según su análisis, «una segunda transición» para «destruir» la primera, impulsada por Rodríguez Zapatero y encaminada hacia la construcción de una España «cuasifederal».
Rajoy, por el contrario, no hace la misma interpretación que el ex ministro sobre la fórmula para superar los problemas que aquejan al PP. El líder de los populares prefiere conducir el debate de cara al próximo congreso sin dar un trato preferente a los 'notables' de la organización, al margen del cónclave y las instituciones del partido.
No obstante, Rajoy evitó ayer trasladar una imagen de contradicción o enfrentamiento. «Estoy de acuerdo con Jaime en que la solución es cosa de todos», aceptó el presidente del PP en declaraciones a los periodistas tras confirmar que ha hablado con Mayor Oreja sobre el asunto. «Deseo que esto se debata en el congreso», añadió, y se declaró firme partidario de que «todo el mundo diga lo que quiera y opine lo que desee, como viene siendo habitual en los procesos congresuales de este partido».







