
Los contribuyentes pueden cargar directamente los datos en el programa informático de confección o facilitar su clave personal a los liquidadores para que accedan a la información. «Al utilizar esta herramienta de trabajo, todos los documentos que coincidan con los datos fiscales, como por ejemplo el 10-T, no habrá que aportarlos -explica Abasolo-. El papel se va a reducir considerablemente».
En las oficinas de Hacienda hay 39 puestos de confección, ocupados por personal del departamento, y en las entidades bancarias trabajan «500 o 600 liquidadores» que reciben un curso teórico y práctico. El objetivo es que el tiempo de espera no supere los diez minutos y que las declaraciones se resuelvan en veinte. Otros diez profesionales de la Diputación se encargan de hacer un control de calidad, a base se muestreos, de los dos servicios más populares: Rentantet 48 horas y Rentanet 10 días.
Abasolo sólo atiende personalmente los casos más complicados. No tanto por la normativa o la situacion fiscal del contribuyente como «por su actitud. A veces no sale como ellos esperaban y no quieren entenderlo», dice. «En general la gente lo acepta bien, pero hablamos de dinero y eso es un tema sensible». Para muchos trabajadores se avecinan largas jornadas. En las nuevas instalaciones disponen de una coqueta cafetería con microondas, máquinas de snacks y bebidas frías y calientes e incluso zumo de naranja recién exprimido.





