
Una decisión que ha provocado «inquietud» entre los alumnos de los cuatro centros afectados -el instituto Canciller Ayala de Llodio, Laudioko Ikastola, la Escuela Municipal llodiana y el Instituto Zaraobe de Amurrio-, que se verán obligados a desplazarse a Vitoria los días 11, 12 y 13 de junio para realizar al examen. No en vano, los jóvenes, que enviarán las rúbricas a la UPV y al Gobierno vasco, se juegan «mucho» en tan sólo tres días.
Los cerca de 150 futuros universitarios ayaleses se quejan de que la decisión se ha tomado tarde y mal. «Nos informaron hace 15 días, justo antes de empezar los exámenes finales para evitar que nos movilizásemos», indicó ayer un portavoz del colectivo. Aun así, los estudiantes, que planean realizar sentadas en los próximos días, no se dan por vencidos.
«Malas comunicaciones»
Junto a las firmas, remitirán a los responsables académicos un escrito en el que recuerdan «las malas comunicaciones existentes entre Ayala y la capital alavesa». Ello les obligará a perder cerca de «dos horas» diarias en desplazamientos en un momento en el que el descanso o el repaso de última hora puede ser vital. «La nota puede decidir nuestro futuro», advierten.
Los estudiantes tampoco creen que la eliminación del tribunal de Llodio pueda sustentarse en motivos económicos. La matrícula del examen cuesta «60» euros. «Calculamos que la Universidad ingresará unos 7.800 euros, que es más que suficiente para financiar la prueba en Llodio», se quejan.
En este caso, la tradicional rivalidad entre alumnado y profesorado ha quedado de lado. De hecho, los responsables de los centros educativos afectados apoyan las reivindicaciones de los estudiantes.
«Obligar a los chavales a desplazarse a Vitoria entorpece el discurrir de la prueba», afirma el director del instituto Canciller Ayala, Íñigo Quesada. Una opinión que comparte Ana Iturbe, responsable del centro Zaraobe. «Los alumnos llegan muy nerviosos al examen y las condiciones en que se hace pueden influir en el resultado», asegura. En cualquier caso, ven «complicado» que la UPV reconsidere su decisión. «Nos dicen que la sede de Llodio no tiene relación académica con la Universidad», explican.









