
En la competición entraron los vencedores y cuatro estudios más, que sometieron sus proyectos a un jurado en el que estaban representados el Gobierno vasco, la Diputación de Guipúzcoa, el Ayuntamiento de Getaria, el Ministerio de Cultura, el Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro y la empresa de ingeniería Eptisa-Cinsa, participante en la construcción del museo.
La tarea de Foraster y Garriga alcanza las dos partes del futuro centro, la casa histórica Berroeta Aldamar y la contemporánea, aún sin finalizar. «La dificultad más evidente ha consistido en hacer nuestro un edificio ya planificado. Nos parecía que el acceso al museo era demasiado abierto, y lo hemos desviado hacia un lateral, con una puerta que se presenta como un gran pliegue de tela brillante y lujosa, entrada al mundo sofisticado de Balenciaga», explica Foraster.
Proyecto museográfico
El vestíbulo tendrá el suelo inclinado, de modo que lleve al visitante hacia una 'grieta' por la que se accede a las tres plantas del palacio. «Es una especie de gran 'embudo' en planta, que nos empuja a tomar la dirección que se plantea», añade.
AV62 tiene una amplia experiencia en el diseño de exposiciones y ha trabajado en este campo con el Reina Sofía de Madrid, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, la Fundación Tàpies, el Museo Picasso de Málaga y el Pavillon de l'Arsenal de París, entre otras instituciones. Foraster y Garriga pensaron que para diseñar los interiores del futuro museo tenían que contar un proyecto museográfico, que explicitara cómo se mostrarán las creaciones de Balenciaga.
Ellos ya tienen uno, que lo han incluido en la propuesta ganadora. El visitante se encontraría en la planta baja del palacio «con una instalación muy visual y un texto o dos que muestren lo esencial de la personalidad del artista y un retrato suyo muy seleccionado», explican los arquitectos en la memoria del proyecto.
En la planta primera se recrearían la boutique del modisto en París, los clientes, las dependientas, el estudio y el taller, entre otros elementos que tratan de acercar al visitante el proceso creativo y de trabajo de Balenciaga. En la segunda, se verían las colecciones desde 1937 a 1968, para que el espectador pueda hacerse una idea de la evolución de las formas en el arte del diseñador a través de imágenes, bocetos y textos.
La muestra permanente, de acuerdo al proyecto de AV62, constará de unas 100 piezas expuestas en la planta segunda del nuevo inmueble. Sus tres salas abordarán los inicios del modisto, la consagración y la herencia estética, con una aproximación al presente de la marca Balenciaga. Además, habrá una galería para exposiciones temporales y se aprovechará el atrio, un gran espacio que en la propuesta anterior quedaba vacío, para ubicar la tienda, la cafetería y una sala polivalente.
La sociedad Berroeta Aldamar, encargada de terminar el inmueble y compuesta por el Gobierno vasco y la Diputación de Guipúzcoa, valoró ayer el diseño «de todos los elementos» como una «respuesta en sintonía con la elegancia y la línea de Cristóbal Balenciaga».








