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DEPORTES LA RIOJA
Good bye, Logroño
Novelle, Pérez Marne, Alonso, Tvedten, Mojsovski y López abandonarán el Naturhouse a final de temporada y para la mayoría la despedida de la ciudad está siendo difícil
07.05.08 -

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Good bye, Logroño
DE DESPEDIDA. Tvedten, Mojsovski, Pérez Marne (arriba), Alonso, Novelle y López, ayer en la grada del Palacio, donde han vivido grandes momentos que hacen más difícil su salida del equipo riojano. / FOTOS: SERGIO ESPINOSA
No les faltará nunca una mesa donde sentarse a comer en Logroño, para la mayoría su segunda casa durante varios años y por varios más. Volverán. Amigos, compañeros -jugadores, técnicos, médicos, fisios- y aficionados lloran su marcha, inevitable, ya aceptada por los que no la han elegido, por más que les haya costado. «Cosas del deporte», dicen. Pepe Novelle, Diego Pérez Marne, Gustavo Alonso, Havard Tvedten, Miguel López y Naum Mojsovski no volverán a sentarse en el banquillo local del Palacio. Muchos sí lo harán la próxima temporada en el visitante. Del sexteto, sólo el canario ha decidido el cambio de aires. El resto abandona por decisión del club o desencuentros contractuales.

«Estoy triste porque llevo cuatro años aquí y me cuesta dejar esto, porque tengo muchos amigos, muchos compañeros que me quieren, la gente de Logroño, gente que me quiere de verdad», admite Novelle, tras cuatro años en el club, junto al que ha ido creciendo. «Vine muy joven, cuando el equipo tenía dos años de historia y no venía mucha gente», recuerda. Después, llegó el ascenso a Asobal, «lo más bonito». «Pero, sin duda, me quedo con mis compañeros, lo tengo clarísimo, tanto con los de este año como con los de anteriores temporadas. Cuando las cosas van mal, somos nosotros los que nos apoyamos», se explica mientras Gurutz Aginagalde e Isaías Guardiola bromean desde la distancia: «No le vamos a echar de menos, ¿que se vaya!».

Este colegueo convierte su marcha en «difícil». «Ésta es mi segunda casa, pero es una decisión que tenía que tomar, me voy a arriesgar y si me sale bien, perfecto. Si no, siempre se puede dar un paso atrás. La vida deportiva es corta y quiero saber hasta dónde puedo llegar. Creo que tenía que hacerlo». Intentará cumplir el sueño de cualquier deportista, ganar títulos, en el Ademar.

Solidario dentro y fuera de la pista, el canario lamenta que la despedida del pasado sábado no fuese «más generalizada». «No se iba sólo un jugador, ni cuatro, sino seis, y estuvo la cosa muy desigualada. Se apoyó mucho más a unos que a otros», acepta con resignación. Y solicita a la afición riojana, a la que tan bien conoce, «un poco de paciencia» con el club y algunos jugadores: «El club hace las cosas lo mejor posible y es el único que con cinco años de historia lleva dos en Asobal, eso es prácticamente imposible. También hay jugadores a los que se critica sobre la cancha y a veces sin razón. Pido un voto de confianza para el entrenador, la directiva, los que se quedan y los que vengan».

Agradece el cariño de los logroñeses, «gente muy amable y respetuosa», que estos días le felicitan, «me dan las gracias y debería ser yo quien se las dé a ellos». Y aclara una cuestión que le ha molestado: «Siempre lo he intentado dar todo, aunque se haya dicho por ahí que desde que fiché por otro equipo no lo he hecho. No es así, siempre he dado el callo. Tengo la conciencia muy tranquila, aunque las cosas no me hayan salido bien desde Navidad».

Palabras con nostalgia

Pérez Marne, Alonso y Tvedten han estado en Logroño dos años, pero su rendimiento en la pista y su comportamiento fuera de ella les ha reportado el cariño vitalicio de la ciudad. «Me han querido otras aficiones, pero por 'feeling', quizá al estar lesionado, tener a mi primer hijo aquí, he sentido más el apoyo de la gente», reconoce el central leonés. Sin duda, el Palacio le ha tratado como a su hijo predilecto y ha pedido su renovación con insistencia. Pero, desde el pasado febrero, Marne ya empezó a intuir el adiós. «Cuando viene tu representante y el contrato que había encima de la mesa ya no está... No ha sido una situación agradable, pero en lo bueno y en lo malo hay que intentar mantener la calma y seguir rindiendo», zanja con diplomacia, aunque reconoce irse «triste y decepcionado, porque la decepción forma parte de la tristeza cuando te ilusionas con algo que no se lleva a cabo».

«Sabía que era difícil continuar aquí», afirma Alonso, otro de los preferidos de la grada. «Han sido dos años, especialmente bueno este último en el que he jugado más. Me voy con buen sabor de boca por el cariño que me ha demostrado la gente y por los amigos, los muchos que he hecho en Logroño. También agradezco a la directiva la oportunidad que me han dado de jugar aquí y a Jota, lo que he aprendido junto a él, a pesar de que ya soy veterano», se explaya el bravo pivote cántabro.

La alegría contagiosa de Pérez Marne, la dedicación de Alonso y la calidad de Tvedten podrán continuar en Asobal, casi con toda seguridad, sobre todo en los dos últimos casos. «He estado enfadado en muy pocas ocasiones aquí», asegura el leonés, que no sabe destacar un momento en particular. «Son muchísimos. Simplemente, venir a entrenar cada día con mi 'musiquita' me encanta, disfruto como un niño pequeño».

«Me quedo con partidos concretos, como ante el Altea cuando conseguimos el ascenso», opina Alonso. «Todos los de casa», sintetiza Tvedten, que advierte de que volverá el próximo curso para «hacer alguna rosca a Gurutz (Aginagalde)». Como les dice por la calle, «suerte» a todos ellos.
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