
Para empezar, explicó, las afirmaciones del Tribunal pierden su credibilidad si se tiene en cuenta que los alimentos se encarecieron un 7,3% en el País Vasco en 2007 y los productos distribuidos por Eroski en este segmento sólo un 2,6%. Esta diferencia refleja, según Markaide, «los esfuerzos de la cooperativa a favor de la contención de precios», un objetivo que se habría logrado a costa de reducir márgenes: para un crecimiento del 19% en ventas, los beneficios aumentaron un 9%.
El directivo de Eroski criticó que el presidente del Tribunal Vasco de Defensa de la Competencia, Javier Berasategi, cimentara toda su tesis en un dato «que encima es erróneo». En concreto, éste se aferró a un estudio realizado en 2003 por Alimarket, que atribuía a la cooperativa una cuota del 42,6% en Euskadi, para sostener que la excesiva concentración en la distribución, dominada por unas pocas manos, era la causa de los mayores precios en la comunidad.
Ante la Comisión de Industria, Comercio y Turismo, el mismo foro en el que Berasatagi vertió sus acusaciones contra Eroski, Markaide le rebatió con el argumento de que la propia Alimarket había sacado ya un nuevo estudio con datos de 2007 en el que daba una cuota de superficie del 34,8% al grupo de Mondragón en Euskadi. No obstante, añadió, este dato no es una buena referencia porque no tiene en cuenta a las fruterías, las pescaderías y todo el comercio no organizado. «Hay otros estudios más fiables que nos asignan una cuota del 24% en la zona norte-centro de España», apuntó. En el conjunto nacional, ocupa la tercera posición, con una participación del 7,5%, muy lejos del líder, Carrefour, con más del 23%.
Capacidad de influir
Pero, según explicó, el hecho de que Eroski sea fuerte en su lugar de origen, aparte de algo a su juicio normal y lógico, resulta totalmente irrelevante en cuanto a capacidad para fijar precios se refiere. «Ya ni siquiera es válido el marco nacional y hay que competir a escala europea», añadió. Los que realmente tienen fuerza, indicó, son los proveedores y la gran distribución no tiene más remedio que concentrarse para poder negociar y sobrevivir. «El primer fabricante de yogures tiene una cuota del 60% y nosotros del 8% en ese segmento, ¿quién influye sobre quién?», argumentó.
Markaide también explicó que Eroski aplica los mismos precios en toda España -las tarifas sí cambian dependiendo de si es un híper o un súper-, con lo que no tendría sentido culparle de que en Euskadi los alimentos hayan subido más que en el resto de comunidades. A la hora de buscar las posibles causas de esta diferencia, apuntó dos: los mayores salarios del País Vasco y los mayores costes inmobiliarios -alquiler de locales-. A su juicio, las autoridades deberían actuar sobre estos factores para hacer bajar los precios. También descartó que la ampliación de horarios vaya a ayudar, tal como propuso Berasatagi, ya que «supone mayores costes y, por tanto, origina mayor inflación».
Tras su exposición, los representantes de EA y PNV se dieron por satisfechos con las explicaciones del directivo de Eroski. «Los datos aportados son irrefutables y desmienten la teoría del presidente del Tribunal Vasco de la Competencia, que pienso que dio un salto al vacío», afirmó Rafa Larreina, dirigente de Eusko Alkartasuna. La parlamentaria socialista Joana Madrigal, sin embargo, dio un voto de confianza a Berasategi aunque reconoció un gran contraste entre los datos aportados por las dos partes.





