La emisión de este comunicado responde, según refleja el texto al sustancial incremento que se ha advertido en «las quejas formuladas por los agricultores de Haro por los daños ocasionados por las poblaciones de corzos en las viñas». Fundamentalmente desde finales de abril, periodo en el que se inició el proceso vegetativo en las cepas. Muchos de los brotes han sido devorados literalmente por los animales. En algunas viñas, señalaron a este medio algunos de los afectados, «casi en su totalidad».
Curiosamente, la Riojalteña entiende que el malestar expresado en diferentes instancias por los agricultores está «justificado». Y se suma, incluso a sus quejas, al asegurar que los titulares de los cotos «se ven limitados por la propia Consejería de Medio Ambiente» que, siempre según se sostiene en la nota remitida a los medios de comunicación, «no tiene en cuenta las reclamaciones y peticiones avaladas por los propios técnicos» del departamento autonómico «y la guardería, de modo que los problemas de los corzos se vienen repitiendo e incrementando sucesivamente todos los años por estas fechas».
Crítica a Medio Ambiente
El planteamiento que la sociedad que aglutina a los cazadores de Haro plantea en su escrito defiende que no pudo desarrollar ningún control, «conforme a los informes técnicos previstos por el coto deportivo LO-10.044 de Haro, debido a las restricciones que se dan en las autorizaciones previstas desde la Dirección General de Medio Ambiente».
En opinión de la junta, el órgano regional «no ha tenido en cuenta, ni los inventario ni las propuestas técnicas de control de poblaciones solicitadas desde el coto en as áreas críticas de cultivo de viña con presencia de estos animales», concluye el texto del comunicado.






