Tuve la suerte de ser su alumna, ya madura, en la UPV en la década de los 80 y de él aprendí a profundizar y a amar aún más esta ancestral lengua nuestra. Era un buen profesor pero, y perdonen mi insistencia, era ante todo un gran señor. A estas cualidades se unía su humildad, su cercanía, su silenciosa labor, su omnipresencia en todos los ámbitos culturales. Nuestros ordenadores ya no volverán a recibir sus misivas en latín para ponernos en aviso de todo aquello que nos podía interesar. ¿Cuánto vamos a echarte en falta! ¿Nuestra Vitoria ya no será igual sin ti, Henrike!... baina Andrés Urrutiak bezala ez dizut esaten 'adio', 'gero arte' baino, zeren eta zure adiskidetasuna, jakintza eta jendetasuna beti izango dira gure artean. ¿Gero arte Knörr irakaslea!











