Ni siquiera ha transcurrido una semana y Rajoy vuelve a sacar su plano del juego de los submarinos: hundidos. Van dos notables. Dos casos muy distintos por cierto. Acebes no se va del Congreso, pero si hubiera permanecido callado hasta la celebración del cónclave del PP, se habría interpretado que estaba de acuerdo con todo lo que está ocurriendo ahora en el Partido Popular. Y no es así. El presidente del PP está gestionando francamente mal esta crisis. Es cierto que su apuesta por un recambio es conocida, pero todo el mundo esperaba un proceso de comunicación entre los que se tienen que ir y los que llegan. Un traspaso de testigo en toda regla. No está siendo así.
Algunos veteranos reconocen que, desde que perdieron las elecciones, la comunicación con Rajoy «está a nivel cero». Por eso, el goteo de dirigentes que se van cayendo del cartel es lo peor que le puede ocurrir a un partido que ahora mismo no sabe qué hacer con los diez millones trescientos mil votos de quienes les eligieron para que ejerciera una oposición fuerte y dinámica. Destacados populares, como Mayor Oreja, alertan del peligro de prescindir de los mejores dirigentes del partido mientras Granados dice que quiere saber quién va a sustituir a Acebes porque «Madrid se ha quedado sin su aliado». O el mismo Arístegui, tan templado él, apremiando a Rajoy a que diga los nombres de su nuevo equipo.
Pero Rajoy está en eso. En no soltar prenda, pero, eso sí, se reune con Soria, uno de los tres autores más pragmáticos de la ponencia política. Y, casualidad, se filtra a la Prensa que el PP quiere acercarse a los nacionalistas catalanes y vascos mientras las otras dos autoras de dicha ponencia (Alicia Sánchez Camacho y María San Gil) no sólo no tenían ni idea de esta apuesta, que no fue desmentida por Rajoy, sino que no estarían de acuerdo con ese viraje. Ayer en un desayuno 'off de record', el presidente del PP descartó, sin embargo, un cambio de discurso con relación a las alianzas nacionalistas, dejando la puerta abierta en posibles coincidencias en temas económicos. Fue en una charla informal con periodistas.
Pero Rajoy sigue eludiendo los debates difíciles dentro de casa. Si las cosas se tuercen, se parapeta detrás de Lasalle, uno de sus nuevos 'delfines'. Está siendo, para el PP, un fin de ciclo muy convulso.
t.etxarri@diario-elcorreo.com











