López ensalzó la unidad interna que «nace de la fuerza de las ideas» y destacó que para unir hay que «integrar, dar cabida a lo que es diferente, aceptar la existencia de los que no comparten los planteamientos de uno».
Y, en su opinión, para llevar todo esto a la práctica es preciso actuar con «fortaleza, seguridad, capacidad de diálogo y valentía». Unas virtudes que, señaló, son las que él ha aplicado durante su etapa al mando del partido socialista en Euskadi y que «ejercerá, si los ciudadanos así lo quieren, en el próximo Gobierno vasco».
Pero Patxi López también quiso lanzar un mensaje de humildad. «Quiero que desde el primer día tengamos muy claro que el poder no da derecho a mirar a nadie por encima del hombro. Ni da derecho a repartir certificados de vasquidad, ni da derecho a hablar en nombre de todos los vascos», matizó el líder del PSE.
Además, y ante la presencia de muchos de ellos, el secretario de los socialistas vascos alabó el papel de los diferentes alcaldes de su partido en Euskadi. «Sois nuestro mejor escaparate y el ejemplo de cómo sabemos hacer las cosas. Sois un apoyo fundamental e imprescindible», afirmó López.







