
«La experiencia ha sido muy positiva», afirmaron las responsables de Sanidad. González y Garmendia destacaron que la «UVI móvil volante» puede llegar a cualquier punto de la geografía vasca en menos de 25 minutos, por lo que garantiza la asistencia a todos los ciudadanos en situaciones críticas allá donde se encuentren los 365 días del año, con dos excepciones: por la noche y con condiciones meteorológicas adversas.
«Las especiales características que complican el aterrizaje y despegue del helicóptero en núcleos urbanos o en carreteras han sido solventadas por la colaboración de la Ertzaintza y las policías municipales». Además, «el paciente está siendo atendido desde el primer minuto», ya que cuenta con el material necesario y los facultativos están capacitados para usarlo en pleno vuelo.
El porcentaje de asistencias en las que existe un «riesgo vital» ronda entre el 7 y el 10%, igual que en el total de las emergencias, aunque «el criterio de movilización lo tienen los médicos». El 35% de su trabajo se concentra durante el fin de semana, como ocurre en otras comunidades. El helicóptero sanitario «complementa» a las ambulancias en la red de transporte de emergencias y del resto de servicios del 112. «Es un eslabón más», señaló Michol González Torres, que alabó también la «versatilidad» del aparato.
Estaría justificada, por tanto, la movilización de varios recursos para cubrir un mismo incidente. Un ejemplo se produjo el pasado diciembre en la carretera entre Soraluce y Eibar. Se registró un siniestro de tráfico con múltiples víctimas, seis heridos graves, y hubo que movilizar a dos ambulancias de la zona, una tercera de Soporte Vital Avanzado -con personal médico-, y al helicóptero, que evacuó a dos niños en dos tiempos desde el hospital de Mendaro hasta el de Cruces.
Red de helisuperficies
La familia de los menores era vizcaína y uno presentaba una fractura craneoencefálica que aconsejaba su traslado al centro baracaldés. En realidad, la máquina dejó a los pacientes en el helipuerto del Bilbao Exhibition Center (BEC), donde les recogió una ambulancia. Cruces cuenta con un plan para dotarse en el futuro de un helipuerto en la azotea de un edificio nuevo. Osakidetza se propone «completar la red de helisuperficies» en el País Vasco.
La directora gerente de Emergencias aprovechó para realizar un llamamiento a los Ayuntamientos con el objetivo de que habiliten una zona donde el helipuerto pueda aterrizar cuando ha de realizar un traslado, como ya han hecho, por ejemplo, Zalla y Ondarroa. Con ello, «ganaríamos minutos que pueden ser vitales»
En los últimos cuatro meses, la aeronave ha volado en 65 ocasiones y ha crecido la asistencia a alumbramientos. Previsiblemente, la cifra de asistencias irá creciendo con el paso del tiempo hasta alcanzar la media de dos salidas al día que marcó el consejero Gabriel Inclán el día de su presentación en su base del aeropuerto de Loiu. El presupuesto del aparato ronda los 1,3 millones de euros. «Una UVI móvil cuesta ya un millón de euros», comparó Garmendia. Cuenta con un equipo formado por el piloto, un médico, un enfermero y un mecánico y puede trasladar a dos personas a la vez en casos especiales, aunque sólo a uno si su estado reviste gravedad.
De momento, la consejería de Sanidad no prevé adquirir más aparatos, ya que con uno se cubre un radio de entre 50 y 70 kilómetros, según los estudios. El 97% de las personas evacuadas por el helicóptero se declaró satisfecha o muy satisfecha, según una encuesta.







