
Desean que Jon pueda hacer una vida lo más normal posible. En casa, en la calle y en el colegio. Pensaban matricularle el próximo curso -empezará cuarto de Primaria- en el centro público J. M. Barandiaran de Etxebarri, pero, por el momento, el departamento de Educación del Gobierno vasco no ha dado el visto bueno porque la escuela no está preparada para niños con su discapacidad. Haría falta una reforma y la inversión, alega el Ejecutivo, «es desproporcionada» porque en un par de años abrirá en Etxebarri un nuevo colegio con total accesibilidad que eliminará Primaria del Barandiaran.
Como alternativa sugiere que Jon siga matriculado en el colegio Gaztelu de Basauri, donde actualmente reside, y que un taxi le traslade a diario desde Etxebarri hasta el centro. Pero sus padres se niegan. «Si vive en Etxebarri y estudia en Basauri, su vida social será nula». La familia estrenará en junio su nuevo piso, una vivienda ubicada en las cercanías del metro de Etxebarri, en una zona llana y libre de barreras para la silla de ruedas de Jon, que «podrá gozar de más autonomía» de la que tiene ahora en Basauri -vive en una zona alta a la que se llega por una cuesta empinada por la que Jon no puede moverse solo-. «No queremos que esté pegado a nosotros. Vamos a cambiar de casa y de colegio para que empiece una nueva vida».
Previsores, aseguran no haber dejado nada al azar. «En noviembre avisamos al colegio de Basauri donde estudia Jon de nuestra intención de trasladarle a Etxebarri. No nos pusieron ninguna traba. Los responsables de los dos centros hablaron entre ellos y con el Berritzegune -organismo dependiente de Educación- y nos dijeron que harían las adaptaciones».
«No podemos hacer más»
En Etxebarri encontraron todo facilidades. «Se plantearon cambiar la clase donde estudiaría Jon a una planta baja para facilitar su movilidad». Pero, aún así, habría que hacer obra: al menos, colocar un mecanismo que suba y baje al chaval con la silla de ruedas para ir a clase de informática -se imparte en un piso superior- y colocar barras en el baño. Y las obras competen a Educación -«no podemos hacer más, la decisión es del Gobierno vasco», zanjan desde el colegio de Etxebarri-. Hasta ahora la respuesta del Ejecutivo, dicen los padres, ha sido «no, no y no». «Es humillante, se les llena la boca con palabras como integración y accesibilidad pero la realidad es diferente», se quejan.
Las fuentes de Educación consultadas dijeron estar «muy implicados» y «comprender el drama personal», aunque precisaron que «es absurdo hacer esta inversión cuando en dos años habrá un nuevo colegio en Etxebarri». Los padres de Jon recibieron ayer una llamada del Gobierno vasco invitándoles a una reunión mañana en la escuela de Barandiaran con responsables y técnicos de este departamento y terapeutas «para reconducir la situación». «Se van a estudiar todas las soluciones y se mirará el bien del niño», adelantaron.





