Los 125 trabajadores del geriátrico -según el comité, secundan el paro el 90%- reclaman la equiparación de sus condiciones laborales a las de los empleados del Instituto foral de Bienestar Social. La plantilla entiende que al ser de titularidad pública, los usuarios -140, además de otros 60 en el centro de día- deben recibir la misma calidad de servicio que aquellos que son derivados a los equipamientos directamente gestionados por el Instituto foral.
Los trabajadores se quejan de que la empresa adjudicataria, Mapfre-Quavitae, pretende aplicar el convenio estatal, con aumentos de cien horas. Además, argumentan que se pagarán 500 euros menos a cada operario, además de trabajar 1.690 horas, por encima de la jornada marcada en el organismo dependiente de la Diputación.
Una portavoz de las huelguistas criticó ayer que ni el diputado general, Xabier Agirre, ni la titular de Asuntos Sociales, Covadonga Solaguren, hayan querido recibirles en todo el tiempo que dura el conflicto. Tampoco han conseguido, denuncian, reunirse con la empresa para discutir sobre sus reivindicaciones.









