
LAS FRASES
-Acaba la temporada y usted empieza a reivindicarse, a recuperar la mejor versión de Omar, ésa que se desconocía ya en Las Gaunas.
-Es curioso, pero es así. Desde el principio, ya lo tuve complicado porque el anterior entrenador no contaba mucho conmigo y cuando lo hizo y jugué dos partidos seguidos, me rompí el quinto metatarsiano.
-Y una vez recuperado, otra lesión.
-Cierto. Más mala suerte... El caso es que ahora, cuando nos estamos jugando la temporada, resulta que Abadía ha confiado en mí. Es de agradecer porque aunque no esté físicamente a tope, voy cogiendo confianza.
-El otro día ante Osasuna B se volvió a ver a un Omar descarado, que busca el regate y tira a puerta, con confianza.
-Me hacía falta. Lo importante es que me siento recuperado y eso me permite estar al cien por cien. Tengo la confianza del entrenador y eso es fundamental para que un jugador lo dé todo. Y encima tengo confianza en lo que hago, vuelvo a tener buenas sensaciones.
-Que no acabe la liga...
-Egoístamente, no, que dure tres meses más. Pero hay que decir que con todo lo que nos ha pasado en estos meses, lo mejor que puede ocurrir es ganar el próximo día y dar por zanjada una temporada que ha sido un fracaso porque los objetivos eran otros.
-¿Quiénes son los culpables de ese fracaso?
-Todos. Los de arriba porque las cosas no se han hecho bien, no nos han dado lo que nos han prometido, y nosotros porque puede que no hayamos estado a la altura. Es cierto que ha habido una serie de condicionantes; lesiones, sanciones, problemas económicos... con los que no se contaba.
-En el ámbito deportivo, ¿se refiere a los problemas para completar una lista en muchos partidos de esta segunda vuelta?
-Es un asunto de planificación, pero más no se ha podido hacer. Y también está el asunto económico. Los perjudicados, encima, somos nosotros porque nuestra obligación era entrenar y jugar pese a no cobrar. ¿Dónde se ha visto eso? No sé qué ocurriría en otras empresas, si no te pagan, te plantas y punto.
-Jugadores de otros clubes han tomado medidas más drásticas: ir a la huelga, encerrarse en su campo...
-No se pueden quejar. Salvo lo que hicimos en el derbi, hemos estado en nuestro sitio. Incluso intentamos poner remedio comprándole las acciones a Hortelano.
-¿Considera que ha sido positivo que haya un objetivo, salvar la categoría, pese a todos los asuntos extradeportivos?
-Benefician para que haya unión. Además, es una motivación más y una responsabilidad para nosotros que el equipo se tenga que mantener. Está en juego nuestro prestigio y nuestra profesionalidad. La gente piensa en lo personal, en hacer su trabajo lo mejor posible porque, de verdad, que ha habido situaciones paradójicas, como el hecho de perder dinero por jugar en Segunda B. No sólo eso, algunos jugadores lo han pasado muy mal y eso, se quiera o no, repercute en el campo.
-Si algo ha caracterizado a esta plantilla, ha sido su compromiso.
-Sin duda. No es fácil levantarte por la mañana sabiendo que no vas a cobrar y teniendo que ir a entrenar porque el domingo hay que jugar para que el club en el que estás se salve.
-¿Habrá cosas que recompensen esa falta material?
-La afición. Desde mi primer año, me di cuenta que es especial. Siempre apoyando a los que saltan al campo Son cosas que te mueven, que te hacen olvidar las penurias, que te ayudan a salir a jugar todos los domingos. Es de admirar que vayan a los desplazamientos y que estén de tu lado.
-Volviendo al tema deportivo, aún quedan restan tres puntos para la salvación.
-Pensábamos que con el empate ante Osasuna B sería suficiente, pero la victoria del Burgos en Cuenca nos obliga a ganar un partido. Y no va a ser fácil porque el Bilbao Athletic está en una situación parecida a la nuestra.
-La temporada pasada el Logroñés se salvó en la penúltima jornada, ¿y esta campaña?
-Llegar a la última con sufrimiento no es nada bueno, sobre todo, porque jugarse la categoría en una promoción no gusta. Hay mucha presión, muchos nervios.





