Al igual que Putin, el nuevo jefe del Kremlin nació en San Petersburgo, pero trece años después, el 14 de septiembre de 1965 exactamente. La ciudad se llamaba entonces Leningrado, en cuyo barrio de Kúpchino discurrió su infancia. Allí conoció a Svetlana Linnik cuando ambos tenían sólo 7 años. Se casarían en 1989. El padre de Medvédev era profesor de Matemáticas y su madre de Lengua Rusa. Él se licenció en Derecho en 1987 e hizo después el doctorado. Se dedicó también a la docencia y llegó a publicar un manual de Derecho Civil.
La pareja empezó a vivir mejor cuando Medvédev obtuvo el puesto de director en una importante papelera. Después, Anatoli Sobchak, su jefe en la cátedra, le propuso ponerse al frente de su equipo de campaña. Sobchak decidió presentarse a las elecciones municipales y logró ganarlas. Para premiar a Medvédev, el recién elegido alcalde de San Petersburgo le mantuvo en su equipo, al que también se incorporó Putin. Corría el año 1990 y fue el primer contacto entre los dos futuros presidentes.
La derrota de Sobchak ante Vladímir Yákovlev en las municipales de 1996 separó a Putin y Medvédev. El primero fue invitado a integrarse en la administración presidencial de Borís Yeltsin mientras que el segundo regresó a su cátedra de Derecho. Pero el alejamiento no duró mucho. Cuando Putin fue nombrado primer ministro, en agosto de 1999, se trajo a su fiel amigo a Moscú. Le puso al frente del aparato administrativo del Gobierno y del equipo de campaña para las presidenciales de marzo de 2000, comicios que ganó sin dificultad.
Llegada a Gazprom
Medvédev fue entonces nombrado jefe adjunto de la Administración del Kremlin, cuya jefatura asumió tres años más tarde. Fue también puesto al frente de la junta de accionistas del monopolio energético ruso Gazprom. En 2005, el hasta ayer máximo dirigente ruso empezó a pensar en su sucesión y, en noviembre de aquel año, nombró dos primeros viceprimer ministros, Serguéi Ivanov y Medvédev. El primero se hizo cargo de la industria militar y aeronáutica mientras que a Medvédev se le confiaron los llamados 'proyectos nacionales', paquete de medidas que pretendían haber mejorado la educación, la sanidad, la agricultura y el acceso a la vivienda.
Pese a que el delfín de Putin no logró grandes resultados en esta última misión, fue al final el elegido para sucederle. El anuncio de que sería el candidato del Kremlin a las presidenciales de marzo fue hecho el pasado diciembre. Su victoria estaba cantada, sobre todo si se tiene en cuenta que se hizo todo lo posible y lo imposible para cerrar el paso a cualquier otro candidato, fuera peligroso o no.







