«El agua salía con muchísima fuerza y el chorro por lo menos llegaba hasta al décimo piso de las torres», indicó a EL CORREO una camarera del bar La Baska, que se encuentra situado enfrente del punto donde se produjo la avería. Amvisa se vio obligada a cortar el suministro a los vecinos de la zona para arreglar los desperfectos. La operación se hizo en poco tiempo, ya que los daños fueron de «poca importancia».









