
-Una guía para escolares sobre el cómic... ¿Qué consejos les da?
-Más que una guía exhaustiva, se trata de algo elemental, como un amiguete que te cuenta cosas sobre el universo del cómic, si no lo conoces. La principal idea es que cualquier cosa se puede contar con cómics, no sólo historias de ficción, sino también cosas que piensas, sentimientos y hasta consejos para hacer un cómic.
-¿Los jóvenes garantizan el futuro del cómic?
-Hay nuevas hornadas muy interesantes, mucha gente está haciendo historietas. Han cambiado los métodos para la profesionalidad, antes había fanzines y ahora hay muchos menos, pero mucha gente usa Internet para darse a conocer. Muchos chavales usan los blogs para contar pequeñas cositas, fragmentos, que es lo que pide internet. A partir de verles ahí, algunos se han dado a conocer.
-¿Una mirada irónica, humorística y un poco gamberra es la clave de un buen dibujante?
-No, de ninguna forma. Precisamente lo que tiene el cómic es que puedes expresar cualquier mirada de cualquier forma. Aunque yo la haya usado, no quiere decir que todos tengan que hacer lo mismo, cada uno puede mostrarse como es a través del cómic. A mí me sale natural, de hecho, cuando hago cosas que considero serias, a veces la gente se lo toma a broma.
-Saca punta a un multitud de situaciones. ¿Realmente pasan tantas cosas absurdas en la vida real?
-Sí, sin parar. Hay que verlas, y contarlas. Y, sobre todo, fijarse, porque dibujar al fin y al cabo es fijarse. A veces la gente ve algo, pero no se fija. Una vez que lo haces te das cuenta de qué cosas son absurdas o no tienen sentido cómo se han hecho. No nos paramos a reflexionar sobre ellas y las vemos con superficialidad.
-¿Se cansa de tanto humor?
-No, me canso de trabajar, pero no porque sea humor. Me costaría lo mismo si fuera algo serio. Muchas veces el humor es simplemente la forma de mirar. La gente cree que las ideas se te ocurren, pero no. Se trabajan; si quieres hablar sobre algo, le das vueltas hasta que consigues ciertos mecanismos para contarlo de forma graciosa y adecuada al medio que estás usando. No vas por la calle y dices, '¿se me ha ocurrido un chiste!'. Hombre, alguno puede haber.
Próximos proyectos
-En abril ha publicado 'Interneteo y aparatuquis', una recopilación de viñetas del blog de El País. ¿Toca descansar o está inmerso en nuevos proyectos?
-No, ahora estoy con la tira diaria en Público, la página semanal en Jueves y estoy preparando la recopilaciones de los libros que suelo sacar tres o cuatro al año. El siguiente será uno de las viñetas que hacía en Zazpika, bastante dirigido a niños y otro es la quinta recopilación de las páginas de El Jueves. También es que para vivir de los cómics siempre tienes que moverte mucho.
-Aún así, tendremos Herminio Bolaextra para rato.
-Sí, las dosis de él son poquitas. Sale media página cada dos meses en el TMEO, pero es el que más lleva publicando. En septiembre hacemos cien números y es el único que no ha faltado nunca
-No tomará vacaciones...
-Igual lo mato... ja ja.
-Ahora que está de paso por su tierra natal, ¿cómo la ve?
-Culturalmente, las instituciones están llevando la voz cantante. Antes eran los colectivos los que lo hacían, ahora hay un encarrilamiento de la cultura, entendida como gran espectáculo, en manos de las instituciones y a los grupos independientes se les margina. He visto la ciudad mucho más europeizada, con cosas buenas y malas.
-Si le pido una tira cómica sobre la ciudad, ¿en qué se inspiraría?
-Ya lo he hecho, en los chorros de agua de la Virgen Blanca, que en la maqueta iban a ser más altos y yo ya dije que se iban a quedar como ahora. Para que veas que se puede hacer un cómic sobre cualquier cosa, después de la última vez que estuve en Vitoria hice una tira sobre la utilización de los chorros de agua en las plazas que se construyen en distintas ciudades.







