La confesión es categórica y revela de forma inequívoca que el 'monstruo de Amstetten' sabía perfectamente lo que hacía y que en ningún momento tuvo remordimientos por haber convertido a su hija en una esclava sexual. Peor aún, Fritzl admite que se había enamorado de ella y que se sentía feliz de tener dos familias, «la que vivía arriba y la que vivía abajo». «A lo largo de los veinticuatro años siempre supe que lo que estaba haciendo no era correcto y que debía estar loco para hacer algo semejante», contó Fritzl a su letrado. «Y aún así, mi segunda vida en el sótano se convirtió en algo natural».
En su confesión, habla por primera vez de los motivos que tuvo para encerrar a su hija. «Fue siempre una adolescente rebelde, visitaba locales de mala muerte, bebía y fumaba. Tuve que traerla a casa varias veces, pero ella se volvía a escapar. Por eso ideé un lugar donde poder mantenerla alejada, por la fuerza, del mundo exterior». En su patético relato, Fritzl desmiente que hubiera violado a su hija cuando tenía 11 años y admite que sus deseos de tener relaciones sexuales con Elisabeth nacieron cuando la joven ya se encontraba prisionera en el sótano. Fue entonces cuando el monstruo comenzó a comparar a su hija con su propia madre.
«Deseaba más hijos»
En la primavera de 1985, Fritzl ya no pudo controlar sus deseos. «El incesto se convirtió en una adicción», relata. «Nunca usé preservativos porque en realidad deseaba tener más hijos con Elisabeth». «Cuando bajaba al sótano -continúa- le llevaba flores a ella y libros y animales de peluche a los niños. Mientras Elisabeth cocinaba, yo veía películas con los pequeños y cuando la comida estaba preparada, nos sentábamos todos a la mesa».
La revelación de Fritzl comienza con una descripción de su niñez y de su juventud, que estuvo marcada por la disciplina nazi y la ausencia de su padre. Con respecto a su madre, confiesa que era una mujer fuerte, dominante y la «mejor» del mundo. «Fui, de alguna manera, su esposo. Ella era la jefa y yo el único hombre en el hogar», declaró a su abogado. Admitió también que tuvo fantasías incestuosas con ella, pero que logró superarlas gracias a la compañía de otras mujeres.







