
La sesión parlamentaria la abrió el nuevo jefe del Estado, quien señaló que Putin «no necesita especial recomendación». Se da la circunstancia de que es la primera vez que un presidente ruso acude a la Duma para presentar personalmente al candidato a primer ministro. Medvédev dijo que su mentor «jugará un papel clave» en la aplicación de programa de desarrollo de Rusia hasta 2020, ya que «él es quien lo ha elaborado». Tratando de disipar las dudas sobre la posible aparición de discrepancias entre ellos en un futuro más o menos próximo, el primer mandatario aseguró que «nuestro tándem sólo puede fortalecerse».
Putin tomó la palabra para presentar un programa centrado en lo económico y muy ambicioso. Por primera vez en los últimos ocho años, el ex presidente ruso habló de la necesidad de «eliminar barreras burocráticas» y crear infraestructuras. Se comprometió también a reducir la inflación, que se sitúa actualmente en el 14%, y a alcanzar a Reino Unido como sexta potencia económica mundial en unos años.
La única nota discordante la dio el líder comunista, Guennadi Ziugánov, anunciando que su grupo parlamentario votaría en contra de la designación de Putin. Ziugánov vino a decir que la bonanza de los últimos años no ha sido mérito del dirigente, sino de una coyuntura favorable en el mercado de hidrocarburos favorecida por la ausencia de sequías y los suaves inviernos de los últimos años. Ziugánov acusó también a Putin de demoler la democracia y de ser el causante de la subida de los precios. Según su valoración, la situación en Rusia «debe ser calificada de grave».
Putin tiene ahora una semana para presentar a Medvédev sus propuestas sobre la estructura y composición del Gobierno. Ambos dirigentes presidirán hoy en la Plaza Roja el desfile conmemorativo del 63º aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi.
Expulsiones
Esta emulación del espíritu de la guerra fría se produce en medio de una nueva crisis diplomática entre Moscú y Washington. Las autoridades rusas han ordenado la expulsión de dos agregados castrenses de la Embajada estadounidense en la capital rusa. Al parecer, es la respuesta a otra medida similar adoptada por Estados Unidos con otros dos militares dependientes del Kremlin hace poco.
Ningún organismo oficial ruso ni norteamericano han querido hacer comentarios sobre el incidente. Los dos países han vivido en el pasado diversas crisis por la expulsión de diplomáticos acusados de espionaje. El nivel actual de relaciones entre Moscú y Washington no puede calificarse de crítico, pero atraviesa un mal momento debido a los planes del Pentágono de desplegar en Polonia y la República Checa elementos de su escudo antimisiles. El Kremlin considera tal proyecto una amenaza para la seguridad de Rusia.







