
El 6 de noviembre de 1802 se ordenó que la 'Mercedes' y la 'Clara' viajaran al puerto del Callao (Lima) para trasladar a Cádiz «los caudales y frutos» del Perú. Doblan luego Hornos y en julio de 1803, ya en Montevideo, se les unen se les unen la 'Medea' y la 'Astrea', todas al mando de José Bustamante, marino muy capaz y oficial que estuvo al mando de la corbeta 'Atrevida' en la expedición científica de Malaspina. La carga la componían un millón de pesos fuertes y 28 toneladas de objetos y materiales preciosos. Todo (o casi todo, porque el matute o contrabando era una actividad muy querida en la época) aparece anotado en el manifiesto de carga. Hubo particulares que embarcaron lingotes de oro (520 grs.), 4.600 kilos de plata labrada, pesos de oro...
La escuadra que atravesará el Atlántico con los caudales peruanos queda constituida por fin por la 'Medea', la 'Fama', la 'Clara' y la 'Mercedes'. En esta última embarca con toda su familia el capitán de navío Diego de Alvear (astrónomo, botánico, matemático y alumno de Vicente Tofiño), llamado por el rey. La muerte del segundo jefe de la escuadra, Tomás de Ugarte, lleva a Alvear a ocupar el puesto de segundo de la flota. Embarca con su hijo mayor, Carlos Antonio, en la 'Medea' y deja a su esposa y a otros siete hijos en la 'Mercedes'. El grupo zarpa del Río de la Plata el 6 de agosto al mando de Bustamante.
Después de navegar 58 días encuentran un queche danés -según anota en su libro 'Galeones con tesoros' Claudio Bonifacio tras estudiar los diarios de Alvear y Zapiaín- que les da noticias y les informa de la neutralidad de Inglaterra. Avistan la costa portuguesa, en concreto la Sierra de Monchique. Pero la tragedia está a punto de saltar. La 'Clara' hace señales de haber avistado tres velas en el primer cuadrante. El comandante ordena zafarrancho de combate y manda formar en línea, amurados a babor. A las 9 reconocen las banderas inglesas. Se trata de cuatro fragatas fuertemente artilladas y al mando de la 'Indefatigable' (un navío rebajado). Los buques se emparejan y los ingleses preguntan en su idioma el puerto de destino y el de arribada. Disparan un cañonazo de aviso y mandan un bote con un oficial inglés a la nave capitana. Los españoles se aprestan al combate.
El oficial inglés comunica que trae órdenes de su rey de detener el convoy y llevarlo a Inglaterra. Que con esa misión llevaba en la zona tres semanas, en relevo de otra división que había patrullado en su busca. Y si para hacerlo debía luchar, que lo haría. Bustamante habla inglés y se da por enterado. Señala que, puesto que no hay guerra ni lleva órdenes de hacer presas, lo suyo era evitar el derramamiento de sangre. Pide entrar en otro puerto distinto del de Cádiz, bloqueado por los franceses.
Un cañonazo de señal
El inglés abandona la sala de la 'Medea' precipitadamente, sale al alcázar con un pañuelo blanco y salta al bote. Nada más llegar el inglés a su buque disparan un primer cañonazo con bala, señal de abrir fuego a las fragatas. Los cañones y mosquetes barren las cubiertas. De repente, a las nueve y cuarto, la 'Mercedes' salta por los aires «con un estruendo terrible». Se cree que el fuego alcanzó su santabárbara. El mar se llena de despojos y restos humeantes.
La 'Fama' fuerza velas y decide escapar. La 'Medea', atrapada entre dos fuegos, desarbolada de mayor y mesana, sin gobierno, arria la bandera. La 'Clara' sigue batiéndose un rato mientras que una fragata inglesa sale a perseguir a la 'Fama'. Tras la rendición, tratan de rescatar a los supervivientes. Apenas 40 de los más de 300 que iban en la 'Mercedes'. De la conmoción, a Alvear se le volvió el pelo blanco.
Los ingleses custodiaron a la 'Medea' y a la 'Clara' hasta Plymouth, a donde llegaron el 19 de octubre. La 'Fama', capturada, llegó a Gosport el 16. El barco de Miguel de Zapiaín quedó tan castigado por el fuego enemigo que los británicos quisieron sacar en varias ocasiones el dinero que portaba y dejar hundir la fragata.
¿Y el porqué del ataque? Los ingleses atacaron a los españoles tras la firma, el 19 de octubre de 1803, de un acuerdo secreto entre España y Francia que obligaba al pago a Bonaparte de seis millones mensuales durante todo el tiempo que durara el conflicto entre Francia e Inglaterra y a cambio de reconocer la neutralidad española. Inglaterra actuó de esta manera para evitar que el dinero del Perú sufragara la guerra contra su país.







