
IGORRE
«Es excesivo para un pueblo pequeño»
La noticia pilló de sorpresa ayer en Igorre. «¿Más basura?», preguntaba sorprendido uno de sus vecinos. La falta de información indignó al alcalde, Galder Olivares, que se quejó de haberse tenido que enterar por la Prensa del 'trasvase' de residuos desde Guipúzcoa. «Con un vertedero de materia orgánica y un segundo de inertes en construcción, no puede ser que ahora vengan 25.000 toneladas de basura más. Es excesivo para un pueblo tan pequeño», lamentó el mandatario.
Ubicada en una ladera del barrio de Urkizu, la planta objeto de la polémica está aislada de viviendas. Se accede desde la carretera N-240 por un camino que conduce sólo al vertedero, por lo que el incremento del tráfico de camiones apenas afectará a la población. Entre la ciudadanía, sin embago, existe un «hastío» por los fuertes olores que «se extienden por el barrio de Urkizu y llegan hasta la carretera general cuando sopla viento sur», detalló Olivares.
De todos modos, el alcalde trasladó un mensaje de esperanza. «Hay que tomar el tema con tranquilidad porque no es algo definitivo y aún tiene que pasar por Juntas Generales», recordó. Amparándose en el desconocimiento de la noticia, tanto desde el PNV como desde la plataforma vecinal que cuenta con representación en el Consistorio optaron por la cautela.
La plataforma ecologista Arratia Bizirik, sin embargo, denunció el secretimismo. En su opinión, el trasvase de basuras «generararía problemas medioambientales y dañaría la calidad de vida de los ciudadanos de Igorre. Se trata de un parche, que no soluciona el problema de la generación de basura».
ORTUELLA
«Es algo similar al Ebro y Barcelona»
En Ortuella no ponen pegas a la llegada al municipio de los residuos guipuzcoanos. Lejos de mostrarse preocupado por el alto índice de escombros que se trasladarán a su planta de tratamiento de residuos voluminosos, el Ayuntamiento ve con buenos ojos el acuerdo por las especiales características de la planta instalada en el barrio de La Orconera. «No provoca molestias en forma de olores y ruidos», sostiene el edil de Medio Ambiente, Txemi Tejedor (EA). Se trata de un moderno complejo levantado en una zona montañosa, camino de La Arboleda, denominada Orconera Iron Ore, en recuerdo de una antigua compañía británica de explotación de mineral.
Inaugurado en julio de 2007, el recinto recibe sofás, eletrodomésticos, colchones y muebles. Los objetos que puedan volver a utilizarse son reparados para ser revendidos a bajo precio. El resto se recicla. Tejedor lo ve como una labor ecológica y «una salida laboral» para los parados en situación de exclusión social. Espera asimismo que se creen nuevos puestos de trabajo. Para el concejal de Eusko Alkartasuna, el acuerdo institucional se enmarca dentro de la política de «solidaridad dentro de un país». Y lo compara con la conducción para trasladar agua del Ebro a Barcelona: «Es algo similar».
Decenas de vehículos de transporte pesado circulan a diario hacia a la nave. No atraviesan el centro de la localidad minera, ya que La Orconera cuenta con un acceso rápido desde la A-8. Pero en las inmediaciones de la planta reside medio centenar de personas. Algunas viviendas están a apenas 50 metros de la carretera. «Estamos acostumbrados al ruido y suciedad de los camiones. Un poco más ni lo notaremos», se resignan los residentes.
JATA
«Hay que esperar los detalles»
El alcalde de Lemoiz, el peneuvista Pedro Jesús Botejara, declinó pronunciarse ayer acerca del acuerdo foral que permitirá la recepción de basuras en el vertedero de Jata: «Valoraremos la situación cuando conozcamos todos los detalles del acuerdo», aclaró a EL CORREO. Por su parte, la asociación ecologista Txipio Bai también se mostró prudente: «No podemos tener una opinión porque no tenemos los datos». En cualquier caso, los ecologistas recordaron que el basurero, de 5 hectáreas y en el que el tratamiento de los vertidos se realiza mediante trituración y compactación, «tiene una capacidad limitada». En este lugar ya se han procesado más de 21.000.000 toneladas de desperdicios,.
Txipio Bai consideró que «está claro que nos encontramos ante una decisión que se ha tomado para dar salida a una mala gestión de las basuras en Guipúzcoa que se ha mantenido durante mucho tiempo». Para los ecologistas, «es necesario saber de qué tipo de residuos se habla hablando, el volumen y cuánta cantidad de basura va a ir destinada cada año a cada vertedero. Entonces se podrá saber si estos tienen capacidad para admitir esta aportación extraordinaria», sentenciaron.





