
Las barandillas serán «amables con el entorno» y sustituirán a estas jardineras cuadradas de madera colocadas de forma «provisional». Una se colocará al inicio de los escalones, a la altura de la calle Herrería, y otra en la parte más alta de la plaza, junto a Correría, según explicaron portavoces municipales. «Se pondrán el martes», calcularon.
Lazcoz confirmó que, como adelantó ayer EL CORREO, las terrazas serán pintadas a partir del lunes. El objetivo es resaltarlas «con un tono cromático diferente», de modo que sean más visibles. El presidente de la Corporación admitió que esos escalones -diseñados para que los bares coloquen veladores-, han provocado «numerosos accidentes, y espero que a partir de ahora sean puntuales». Dio por hecho que el Ayuntamiento deberá afrontar demandas de diversos viandantes que han acabado en el hospital tras tropezar con los peldaños. «Seguro que habrá alguna denuncia», afirmó.
Pasos de cebra
Las críticas de la oposición, que el martes echó en cara al gobierno que los escalones se han convertido «en una trampa», no han caído en saco roto. Como medida complementaria, el Ayuntamiento intentará «diferenciar mejor» la carretera de la acera en la curva situada junto a las escaleras de San Miguel, como exigió el PP. Los bancos también incorporarán apoyabrazos, como reclamó EA para cumplir con la ley de accesibilidad.
Lazcoz se comprometió a «mejorar la seguridad» en la plaza, aunque también lanzó una crítica a ciertos peatones. «No es razonable, sobre todo si se tienen problemas de movilidad, que algunos crucen la carretera de la Virgen Blanca sin tener en cuenta que hay pasos de peatones», lanzó.
El alcalde anunció que la plaza seguirá cerrada al tráfico privado «hasta que se termine la obra».
i.cueto@diario-elcorreo.com









