
Para empezar, porque da por hecho que el proyecto disparará su coste si lo dibuja un 'gurú' del sector. Y, en segundo lugar, porque admira otros edificios que no llevan la firma de un arquitecto de élite. «No haré un concurso internacional de diseñadores», zanjó.
El regidor socialista tomó el guante lanzado un día antes por Yasuhisa Toyota, el reputado ingeniero contratado por el Consistorio para lograr la «excelencia acústica» del edificio que se levantará en la plaza de Euskaltzaindia. El japonés reclamó que el complejo sea un «icono de la arquitectura, un símbolo de la cultura». Y Lazcoz dijo ayer que está de acuerdo «al cien por cien» con él. «Podemos buscar esa simbiosis, procurar que la imagen del edificio le dé nombre a la ciudad», dijo. Eso sí, agregó con ironía que quizá habría que preguntarle a los vitorianos «si estarían dispuestos a pagar hasta un 120% más a cambio de que lo diseñe un gran nombre. Yo no quiero hacerle trampas a la ciudad ni crear expectativas».
El regidor aclaró que de momento no descarta «nada», pero apostó por no «hacer un demérito» a arquitectos «extraordinarios» que no tienen fama mundial. A modo de ejemplo, señaló la nueva sede de la Vital en Salburua, «que para mí es emblemática y la han hecho Javier Mozas y Eduardo Aguirre».
«Al Chupinazo»
Por su parte, el ex alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, se mofó ayer del coste que pagará el Ayuntamiento por los servicios de Toyota. «Por un millón de euros que cuesta lo podíamos traer al Chupinazo y que vea cómo suena la algarabía. Por ese precio que se quede aquí toda la vida», lanzó.
i.cueto@diario-elcorreo.com









