Mientras que Gamarra pondrá a disposición de los usuarios todas sus instalaciones, una vez concluida la profunda remodelación acometida a lo largo de los dos últimos años, en Mendizorroza la oferta quedará limitada a la piscina tropical, Aquamendi. Ni el vaso olímpico descubierto, ni la otra pileta contigua podrán utilizarse porque aún no se han subsanado las deficiencias que arrastran.
Una grave fuga obligó al final del pasado verano a concluir de manera precipitada la temporada a mediados de septiembre. El escape aumentaba de manera preocupante el nivel de cloro del agua, lo que ponía en peligro la salud pública y la seguridad de los bañistas.
Aunque la decisión de cerrar las instalaciones se adoptó en septiembre, los nuevos responsables del área municipal de Deportes -ya con el PSE en el Gobierno local- aseguraron entonces que las anomalías venían de tiempo atrás y que los escapes se producían desde dos años antes. La concejala Maite Berrocal ya advirtió entonces de que iba a ser imposible contar con las piscinas en el verano de 2008 y así va a ser.









