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Cultura

CRÍTICA DE CINE
Roba bien sin mirar a quién
10.05.08 -

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Roba bien sin mirar a quién
COMEDIA. El personaje de Meg Ryan experimenta una transformación física espectacular.
Antonio Banderas roba el corazón de Meg Ryan en 'Mi movio es un ladrón': tontorrona comedieta romántica en la que también participa otra sinsorga pareja, formada por Colin Hanks y Selma Blair, encargados de dar vueltas y más vueltas a los mismos lugares comunes de siempre, tal vez con la intención de atrapar el encanto de jugosos divertimentos al estilo de 'Notting Hill', 'La boda de mi mejor amigo' o 'El secreto de Thomas Crown'. Porque lo cierto es que el embrollo montado por el poco experimentado George Gallo carece de la chispa inherente a este tipo de equívocos, donde las alusiones al arte en general y a la pintura en particular carecen de enjundia.

Situaciones calcadas de dichos títulos, personajes sin el menor atisbo de malicia, donde lo 'sexy' brilla por su ausencia, y una realización plagada de tópicos dan al traste con esta descafeinada cinta comercialoide, que no añade ningún laurel al historial de cuantos intervienen en ella, empantanados en un jabonoso enredo, para más 'inri' pasado de moda. También intenta ser provocativo en algún momento, sobre todo en las relaciones de Meg Ryan con su hijo, supuestamente pensadas para lucimiento de la actriz, pero que carecen por completo del más mínimo ingenio.

Tontamente iconoclasta, 'Mi novio es un ladrón' se presenta como una malévola parodia sobre las relaciones afectivas de muchos hombres y mujeres. Sin embargo, los preceptivos rifirrafes sentimentales, la incruenta guerra de sexos resultan empalagosos cuando no cansinos, quieren ser graciosos y resultan bastante cargantes. En fin, no vamos a pedir todos los días joyas al estilo de las realizadas en su momento por geniales comediantes como George Cukor, Billy Wilder o Luis G. Berlanga, pero sí unos personajes chispeantes, dotados de sana frivolidad, al servicio de una distendida concepción de la vida y de las relaciones humanas.
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