
-¿Cómo se embarcó en esta aventura?
-Siempre me han gustado los juegos de memoria y cuando vi de qué iba el concurso pensé que no estaría mal probar suerte.
-¿Qué pasos tuvo que dar para clasificarse entre los finalistas?
-Pasé un casting de preguntas en Bilbao y luego otro telefónico. La gran prueba la tuve que pasar en Madrid. Nos reunimos 48 jugadores y logré clasificarme entre los 24 finalistas.
-¿Cuál es la mecánica?
-Cada semana jugamos diez. El ganador se clasifica para la final y el que ha obtenido el peor resultado queda eliminado. Superé la cita de la pasada semana, y este fin de semana vuelvo a jugar. El concurso se graba hoy y se emitirá mañana. Confío en superar etapas y clasificarme para la final, en la que los nueve mejores lucharán por hacerse con los 400.000 euros.
-El concurso está dotado con un sustancioso premio, pero para ganarlo tiene que hacer frente a un temario de 40.000 preguntas. ¿De dónde saca tiempo para estudiar?
-Vivo pegado a unos auriculares. Con la ayuda de un amigo y un programa para ciegos, convertimos en audio el contenido del temario y lo grabamos en un mp3. Lo escucho cuando trabajo, cuando paseo por la calle e, incluso, cuando salgo a correr por San Lorenzo. En total, serán ocho horas al día, a las que se le tienen que sumar los ratos que dedico a estudiar la carpeta con las preguntas. Ni cuando era estudiante le dedicaba tanto tiempo.
Gente «de nivel»
-Supongo que no tendrá tiempo para atender a su familia.
-Mi mujer está encantada y mi hijo, Aitor, está como loco. Me están animando, al igual que todo el mundo que me conoce.
-¿Ve complicado hacerse con el premio?
-Hay gente de mucho nivel. Uno de los concursantes ganó hace poco 1.080.000 euros en Pasapalabra, y otros han destacado en concursos como Saber y Ganar. Será muy duro.





