Pero el auto de la juez no elimina las dudas razonables que se han suscitado sobre las circunstancias en que se produjo el atropello. El reciente examen realizado por la Unidad Central de Reconstrucción de Accidentes de la propia Guardia Civil apunta a que el conductor circulaba a una velocidad muy superior a la permitida y bajo los efectos del alcohol, además de cuestionar que la responsabilidad fuera de Enaitz por saltarse supuestamente un stop. Las contradicciones entre este informe y el primer atestado habrían requerido del contraste judicial para difuminar las sospechas sobre una instrucción inadecuada. Los obstáculos a la reapertura de diligencias resueltas como 'cosa juzgada' constituyen una imprescindible garantía para la protección de los derechos de cualquier ciudadano. Pero cabe preguntarse si en este caso la justicia ha actuado, en todos sus órdenes, en aras a asegurar una aplicación eficaz de los presupuestos legales que evitara, además de la eventual indefensión del conductor, la de la familia tan dramáticamente afectada por el atropello.











