
El Departamento vasco de Interior confirmó que un grupo de desconocidos intentó, de madrugada, calcinar el coche de Luis María Apraiz, portavoz del PNV en el Ayuntamiento de Mondragón, que estaba aparcado en la calle. Los violentos rompieron la ventanilla del piloto, rociaron el interior con líquido inflamable y le prendieron fuego. Los atacantes abandonaron rápidamente la zona al activarse la alarma del vehículo.
Las llamas quemaron los asientos, y una puerta quedó ennegrecida. Es el primer sabotaje directo que sufre el edil peneuvista de Mondragón, una localidad castigada por el terrorismo de ETA, que el pasado 7 de marzo asesinó al ex concejal socialista Isaías Carrasco. PNV y PSE presentaron mociones para exigir la dimisión de la alcaldesa, Inocencia Galparsoro, por no condenar el atentado mortal. La falta de acuerdo con los concejales de EB, PP, EA y Aralar frustró la iniciativa. Pocos días después, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ordenó el arresto e ingreso en prisión de la primera edil aeneuvista, acusada de colaboración con banda armada. Escasas horas antes del sabotaje contra el concejal jeltzale, ANV promovió una huelga general y dos manifestaciones en la localidad guipuzcoana para reclamar la libertad de Galparsoro.
No fue el único acto de violencia callejera de la noche. Otro grupo de violentos arrojó pintura roja y amarilla contra la sede del PNV en la localidad vizcaína de Portugalete, situada frente a la herriko taberna del municipio.
Todos los partidos democráticos, con la excepción de la izquierda abertzale, condenaron los ataques. El PNV subrayó que los violentos podrán causar «daño e intranquilidad, pero no tienen gasolina suficiente para acallar la voz de la inmensa mayoría de la ciudadanía vasca que reclama un escenario de paz y el abandono de la violencia y la coacción para la acción política».







