Campos explicó que el nivel de conocimiento de los idiomas que se plantea «es absolutamente necesario para seguir con la formación en el Bachillerato y la Universidad». Recordó, además, que esta reforma obedece a un mandato de la Cámara vasca de todos los partidos, a excepción del PP, formación que «en los últimos 30 años no ha hecho ni una sola propuesta parlamentaria para mejorar la convivencia bilingüe en la comunidad», declaró a Radio Euskadi.
El consejero se felicitó porque la reforma lingüística constituye «uno de los proyectos que mayor consenso ha concitado entre los agentes de la comunidad educativa» al estar apoyado «tanto por la escuela pública como por los centros concertados». Respecto a la polémica suscitada por la plataforma de padres contraria a su proyecto, el titular del departamento argumentó que para garantizar la libertad de elección de una lengua oficial es preciso «asegurar también la igualdad en el conocimiento». «De lo contrario, la persona que decide hablar en la otra lengua oficial no puede ser entendida ni atendida», señaló en referencia al euskera.
Campos también avanzó que Educación ultima la propuesta «no definitiva» de reforma de los modelos para enviársela a los partidos y a los agentes sociales tras recibir sus aportaciones. El responsable de EA advirtió de que «es incierto, falso y rotundamente mentira» que «queramos sacar el castellano de las aulas».
El consejero clausuró ayer las jornadas de los consejos escolares, celebradas en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Los organismos de las 17 comunidades autónomas y el del Estado presentaron un nuevo modelo educativo para que los alumnos «sean capaces de afrontar los problemas de la vida diaria». Con este objetivo, el profesorado tendrá que poner en común sus asignaturas «tradicionales» y llevarlas a un ámbito práctico, apoyándose en las nuevas tecnologías, los medios de comunicación y «el entorno social y familiar» de los estudiantes.







