Renfe ha tenido que soportar esta semana duras críticas por el súbito aumento de precios aplicado a la conexión entre Madrid y Zaragoza, que se han incrementado de golpe un 20% «para ajustar el coste a la mejoría operada en el servicio», que ya alcanza los 300 kilómetros por hora de velocidad punta. La red de ciudades AVE, el recién creado 'lobby' de poblaciones a las que llegan los trenes veloces, reclamó esta misma semana una política tarifaria «más competitiva» y flexible.
En la información difundida ayer por la compañía, el AVE español es el más barato del continente al revisar el coste de «un billete sencillo en clase turista». El más caro, con diferencia, es el tren Eurostar que enlaza París y Londres a través del túnel bajo el Canal de la Mancha. Los 383 kilómetros de recorrido salen por 231,75 euros.
Los servicios ICE alemanes «también están muy por encima», asegura Renfe, que compara los 32,7 euros del AVE Madrid-Valladolid (180 kilómetros) con los 58 euros del Berlín-Hannover (185 kilómetros).
Las principales relaciones del Thalys, que conecta París con diversas capitales de los Países Bajos, también ofrecen precios «superiores» a los españoles, mientras que en Italia «existen tarifas similares». En Francia, la política de tarifas dificulta la comparación, aunque Renfe cree que «son más caras».







