
EL PERSONAJE
Ya entonces, Víctor -secretario general de EE en la provincia- comentaba con sus homólogos Félix Ormazabal y Fernando Buesa la divergencia entre partidos y ciudadanos. «Yo estaba viendo que la política se alejaba de la gente. Y en los últimos diez años esa sensación se me ha ido a la estratosfera. Todo se sostiene en el debate nacional, que si 'la hoja de ruta' de Ibarretxe... Es un tema que está bien a medio y largo plazo, pero antes están los problemas del día a día».
Víctor asegura que los principios que le llevaron a la vida pública, primero como miembro del Instituto Municipal del Deporte y luego como juntero, no han variado. «Mi ideario no ha cambiado. Soy nacionalista, pero no de txistu y tamboril, sino defensor de una idiosincrasia vasca que no tiene a España como enemiga, y de acuerdo con lo que siempre ha defendido la izquierda tradicional».
Antes de apearse tras siete años en la Cámara legislativa alavesa (1988-1995), Víctor cumplió otros tantos en el Instituto Municipal del Deporte, tres como vicepresidente junto a Juanjo Nanclares. No en vano ha practicado atletismo, natación y priragüismo, además de ejercer como secretario técnico del Aurrera. Y participó como consejero de Mario Onandia en la Ley del Deporte que aprobó el Parlamento vasco en 1988.
Esa vida vinculada al deporte y su faceta empresarial se han unido ahora, en la edad de la prejubilación, a un proyecto que le ilusiona especialmente: su propuesta original para dotar de calor a los estadios de fútbol.
Deporte y negocio
Dedicado profesionalmente «al asesoramiento en comercio exterior y cooperación entre las empresas», Víctor cayó en la cuenta de que necesitaba «crear una firma con cosas más tangibles, productos que se pueden comprar y vender, no ideología». Y así encabezó Krein Aplicaciones Técnicas, que trata ahora de caldear los campos de fútbol.
«Sólo en el Estado español hay dos millones de asientos entre equipos de Primera, de Segunda y los más destacados de Segunda B. Y ha habido una gran evolución, de gente de pie a todos sentados, recomendaciones de la UEFA y la FIFA para la comodidad y la seguridad... Todo ha mejorado, pero el frío sigue siendo el mismo. La Liga de Fútbol Profesional me reconoció que sería muy interesante un estudio sobre el absentismo laboral por el impacto del frío en los estadios». Víctor se embala, se entusiasma.
Y recurre al lema del feriante para vender su producto «sencillo, asequible y atractivo». Se trata de una almohadilla térmica con respaldo que lleva incorporado un cable para enchufarla debajo del asiento mediante la instalación eléctrica que corre a cargo del club. Éste podría financiarse con publicidad en las propias almohadillas, que se doblan y transportan en bandolera.
Víctor calcula un coste de ochenta euros por espectador. «Cada socio se la llevaría a casa y el club amortizaría la inversión en unos cinco años si cobra un suplemento de cuarenta euros en cada abono con derecho a la almohadilla térmica». De momento, la idea ha despertado la curiosidad de conjuntos como Osasuna, Barcelona -«si lo coloco ahí me retiro, je, je»-, Atlético de Madrid, Celta, Numancia, Sporting, Racing, Valencia, Real Sociedad y «el nuevo San Mamés».
Tras publicar un artículo en la revista de la LFP, Víctor sueña «con pegar el salto a Inglaterra». Entorna los ojos y ya ve a un rubicundo seguidor del Liverpool con el culo caliente cantando un gol del 'Niño'.









